Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Capítulo II: Afectaciones del bloquero en los sectores de mayor impacto social

CAPITULO II. AFECTACIONES DEL BLOQUEO EN LOS SECTORES DE MAYOR IMPACTO SOCIAL.
2.1 Afectaciones causadas a la salud y la alimentación

En el período de mayo de 2011 a abril de 2012 las afectaciones a este sector se calculan en alrededor de 10 millones de dólares, las cuales se deben particularmente al alejamiento de los mercados y a los incrementos de precios de importación de material gastable e instrumental de uso médico, así como medicamentos, reactivos, piezas de repuestos y equipos.

Aunque las exportaciones a Cuba de medicamentos, accesorios y dispositivos médicos están autorizadas por la Ley Torricelli (1992) y la Ley para la Reforma de las Sanciones Comerciales y el Incremento de las Exportaciones (2000), se mantienen importantes restricciones. Las ventas de los productos del sector de la salud no se benefician de la exención de licencia (o licencia automática) establecida para los productos agrícolas por el Departamento de Comercio. Se requiere una licencia específica, concedida caso a caso, con una vigencia determinada y con condicionamientos particulares.

Los productos susceptibles de ser autorizados deben cumplir requisitos de control y clasificación establecidos por las Regulaciones para la Administración de las Exportaciones del Departamento de Comercio, que establece Listas de Control, atendiendo a disposiciones dictadas por consideraciones de seguridad nacional o vinculadas a la industria de la biotecnología.

El otorgamiento de las licencias se condiciona a que el gobierno de los Estados Unidos sea capaz de monitorear y verificar, mediante inspecciones in situ u otros medios, que el producto sea utilizado para el propósito para el cual se autorizó. Como política, no se autoriza la venta de tecnología de punta en este sector.

Hasta el momento, las importaciones realizadas directamente desde Estados Unidos son insignificantes y en lo esencial se trata de material gastable.

Entre los muchos ejemplos que demuestran los daños ocasionados en la esfera de la salud, se incluyen los siguientes:

El Cardiocentro Pediátrico “William Soler” no dispone del medicamento levosimendán para tratamiento del bajo gasto cardíaco que solamente es producido por los Laboratorios ABBOTT de Estados Unidos. Igualmente carece de formulas nutricionales para recién nacidos y lactantes pequeños, así como de oligoelementos y algunas vitaminas de uso parenteral producidas también en ese país.

También se ve imposibilitado de adquirir en el mercado norteamericano láminas tisulares para los dermoexpansores, utilizadas en niños que sufren quemaduras profundas, por lo que es preciso buscarlos en otros mercados lejanos, a mayor costo.

También existe carencia de sustitutos temporales de piel, tales como piel artificial INTEGRA y la dermis humana acelular ALLODERM, ambas de fabricación norteamericana que se utilizan para pacientes con quemaduras de segundo y tercer grado extensas, tal como ha denunciado la Sociedad Cubana de Cirugía Plástica y Caumatología.

En el servicio de cirugía cardiovascular del hospital infantil “William Soler” se atienden anualmente entre 100 y 110 niños menores de un año que, en más de un 90%, requieren intervención nutricional parenteral para poder ser sometidos a una intervención quirúrgica y lograr un mejor pronóstico. Cuba no tiene acceso a los suplementos alimenticios para uso parenteral producidos en los Estados Unidos, los de mejor calidad para los usos a los que se destinarían en dicho hospital.

La Empresa Medicuba S.A importadora de medicamentos, reactivos e insumos médicos se ha visto imposibilitada de adquirir instrumental para Obstetricia y Ginecología, dado que la Empresa proveedora A/E Panameña canceló la operación informando que la fábrica que los producía había sido adquirida por una empresa de los Estados Unidos lo que no permitía realizar esa exportación a Cuba.

Una Empresa intermediaria canadiense canceló el contrato de venta que había suscrito con Medicuba para la adquisición de Kits (HIV-1P24 ELISA) de fabricación norteamericana, que permite el diagnóstico de SIDA en niños de madres seropositivas al HIV/SIDA, al conocer que el destino final del producto era Cuba. Por tanto, las autoridades cubanas de salud se han visto obligadas a recurrir a otras opciones, que entrañan la búsqueda e importación de dichos Kits de mercados más lejanos y a precios muy superiores.

El Instituto de Neurología y Neurocirugía se ha visto imposibilitado de comprar un kit de laboratorio CanAg NSE EIA (ref 420-10) producido por la Compañía estadounidense Fujirebio Diagnostics Inc, que se utiliza para la detección de la proteína Enolasa Neuronal específica en sueros y en líquido cefalorraquídeo como marcador diagnóstico y pronóstico de casos de enfermedades cerebro vasculares de tipo isquémicas, las cuales ocupan altos índices de morbimortalidad en Cuba.

El “Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular” tiene previstas 400 intervenciones quirúrgicas para el año 2012, el 70% de las cuales serán revascularizaciones aortocoronairas y el 30% restante serán sustituciones valvulares, mitrales y aórticas. La imposibilidad de adquirir en los Estados Unidos los sustitutos de válvulas, los estabilizadores y movilizadores cardíacos y otros equipos y materiales relacionados con dichas intervenciones ha prácticamente duplicado su costo en el país, con las afectaciones que ello trae aparejadas.

Con la retirada del país de la firma norteamericana St. Jude como resultado de la aplicación del bloqueo, el Servicio de Marcapasos y Electrofisiología del propio Instituto no cuenta con el equipo de mapeo anatómico tridimensional no fluoroscópico, lo que impide realizar ablaciones de arritmias complejas. Para el tratamiento de dichos pacientes se requiere su envío a Europa, con los riesgos y costos asociados.

Cuba es uno de los países con una población más envejecida en América Latina y el Caribe. El 18.1 % de su población supera los 60 años de vida. Entre esta población unas 130,000 personas padecen enfermedad de Alzheimer o una demencia relacionada. El tratamiento de estos pacientes se dificulta por la imposibilidad de Cuba de acceder a los principales inhibidores de colinesterasa, en particular el medicamento Aricept (Donepezilo), producido por la compañía norteamericana Pfizer. Igualmente ocurre con medicamente neurolépticos atípicos, de reciente aparición, para el control de los síntomas psíquicos y conductuales, que son la causa fundamental de institucionalización.

Por otro lado, y como se ha denunciado en informes anteriores, a Cuba se le continúa negando la compra de citostáticos novedosos de producción norteamericana específicos para determinadas enfermedades, se le continúa negando el acceso a la literatura médica, a sitios de Internet creados para facilitar el libre intercambio de información y software imprescindibles para el trabajo de Modelación y Simulación Científicas, que permiten la visualización de sistemas avanzados de procesamiento de imágenes para el diagnóstico de enfermedades.

ALIMENTACION

El bloqueo ha estado dirigido básicamente a ocasionar perjuicios y limitaciones en este sector.

Desde marzo de 2011 a marzo de 2012, las afectaciones se calculan en el orden de 131 millones 572 mil 967 dólares, en las que incide la compra de alimentos en mercados lejanos, con el consabido incremento en seguros y fletes, y el costo adicional de la inmovilización de recursos en inventarios, entre otros factores.

A pesar de la posibilidad de importar productos agrícolas y alimentos desde Estados Unidos, no existe una relación comercial en esta esfera entre ambos países. La limitada posibilidad de comprar alimentos sigue pautada por regulaciones muy estrictas, sujetas a un complejo mecanismo de licencias, que opera tanto para los viajes de los empresarios estadounidenses, como para la firma de los contratos, la transportación y los pagos de estas transacciones. En adición, la OFAC se reserva la facultad de cancelar estas licencias sin previo aviso y sin argumentos explícitos.

Las afectaciones sufridas por la empresa ALIMPORT son particularmente significativas, y se desglosan en lo siguiente:

El no acceso al financiamiento de las entidades de crédito norteamericanas y otras instituciones similares influye de manera determinante en el denominado “riesgo país” para terceros acreedores. Con ello, los costos financieros de las transacciones se elevan a aproximadamente el 5% e incluso alcanzan niveles superiores a las interbancarias que se cotizan normalmente en el mercado. Se estima que por este concepto, se produjo en este período una erogación de prácticamente 46 millones de dólares.

La no existencia de relaciones entre los bancos cubanos y estadounidenses, y el constante monitoreo a que son sometidas las agencias financieras por el gobierno de los Estados Unidos, obligó a esta empresa a canalizar sus pagos a través de terceros, donde en ocasiones intervienen más de dos instituciones financieras. Estos constantes escenarios provocaron erogaciones de dinero líquido por unos 11 millones de dólares.

La imposibilidad de realizar pagos en dólares a terceros países obliga a los bancos cubanos a comprar monedas de reembolso, lo que ocasiona considerables pérdidas por concepto de riesgo cambiario y por la alta volatilidad de los mercados financieros. Debido a esta limitante, y a la necesidad de buscar alternativas para cumplir con los proveedores, la empresa tuvo una afectación de unos 33 millones de dólares.

Debido al impedimento de exportar nuestros productos al mercado estadounidense y las restricciones que impiden a los barcos estadounidenses tomar cargas en Cuba hacia otros destinos, los buques que transportan productos agrícolas adquiridos en los Estados Unidos se ven forzados a navegar en lastre, por lo que se encarecen los fletes. Para el año 2011, por pago de extra flete, el país tuvo una afectación de 3 millones de dólares.

Ahora bien, e independientemente de lo anterior, la importancia de los montos por exportaciones de bienes y servicios dejadas de realizar amerita mención especial. El mercado norteamericano es uno de los más importantes a nivel mundial de los productos alimenticios y pesqueros que exportan las principales compañías cubanas de estas ramas. Por la cercanía a nuestro país, Estados Unidos sería el mercado natural de destino de estos productos si no existiera el bloqueo contra Cuba, dejándose así de ingresar, según los cálculos realizados por las entidades exportadoras cubanas, una cifra superior a los 122 millones de dólares.

Uno de los ejemplos más patentes es el del ron, considerando que el 40% del mercado internacional de los rones es el norteamericano. La prohibición de acceso a dicho mercado ha representado para la industria ronera cubana una afectación superior a los 100 millones de dólares en ventas brutas que se podían haber colocado en el mercado de dicho país.

Del mismo modo, la totalidad de las exportaciones de la empresa cubana CARIBEX, especialmente en colas de langosta y camarón marino, podían haber sido colocadas en dicho mercado. Como consecuencia del bloqueo, las exportaciones cubanas en dicho rubro deben pagar aranceles elevados en otros mercados (están libres de aranceles en el mercado norteamericano), altos costos de transportación asociados con los riesgos de largas travesías para la mercancía, y enfrentar tipos de cambios onerosos por la prohibición de utilizar el dólar de los Estados Unidos en las transacciones.

Adicionalmente, la reubicación de mercados para la importación de insumos para la industria alimenticia cubana, tales como los productos para envases y para la conservación de las producciones, la malta y el lúpulo y las pulpas para la fabricación de alimentos para niños, entre otros, ha ocasionado pérdidas superiores al millón de dólares por tener que adquirirlos en mercados más lejanos.

2.2 Educación, Cultura y Deporte

A pesar de los esfuerzos que realiza el gobierno cubano para garantizar la educación, la cultura y el deporte gratuitos para todos sus ciudadanos, los efectos del bloqueo se traducen en carencias diarias que afectan el desarrollo de estos sectores.

Como consecuencia de la aplicación de esta política, Cuba continúa sin acceso al mercado norteamericano para la compra de insumos escolares, materias primas, intercambio de información científica, cultural y deportiva.

Para la importación de una amplia gama de productos adquiridos en Asia, destinados al sector de la educación, la Empresa CONSUMIMPORT necesitó 239 contenedores de 20 TEU y 285 de 40 TEU, estimándose una afectación de 812 mil 767 dólares por gastos adicionales dada la diferencia de flete con respecto al mercado de EE.UU. A ello se añaden 47 mil 996 dólares por la imposibilidad de utilizar el dólar estadounidense, lo que arroja una afectación total de 863 mil 023 dólares. De no haberse producido estas afectaciones, se hubieran podido adquirir 14 millones de lápices ó 25 millones de lápices semielaborados.

Otros ejemplos de la aplicación del bloqueo que afectan los sectores de la educación, la cultura y el deporte:

En septiembre de 2011, la OFAC confiscó a un ciudadano español la transferencia de 1 409.85 dólares por el pago trimestral de la escolarización de sus dos hijos, quienes estudian en la Escuela Francesa de La Habana.

El 21 de marzo de 2012, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impidió al profesor Dr. Alan Hoffman, de la Universidad de Washington, ofrecer un curso sobre biomateriales en Cuba. El Dr. Hoffman tenía previsto participar en el III Curso Internacional de Biomateriales, auspiciado por la Cátedra UNESCO, el Centro de Biomateriales (Biomat-Cuba) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España.

El Fondo de Bienes culturales, empresa cubana responsabilizada con la importación de materias primas, accesorios, herramientas y medios de creación artística continúa sin poder adquirir sus insumos en Estados Unidos. Por ello, debe recurrir a mercados lejanos encareciendo el costo de sus operaciones. Tal es el caso de la compra de pieles para el trabajo de los artesanos.

Las Instituciones culturales, de investigación y académicas de Estados Unidos tienen prohibido adquirir bibliografía cubana para enriquecer sus fondos. El pasado año, en la 25 Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México, los organizadores tuvieron que advertir a los bibliotecarios y distribuidores norteamericanos presentes en ese evento que se abstuvieran de adquirir libros cubanos, debido a la política de bloqueo contra Cuba. Tampoco a Cuba se le permitió comprar literatura estadounidense contemporánea.

Por otra parte, los equipos deportivos cubanos de alto rendimiento, que se preparan para su participación en los Juegos Olímpicos 2012, en algunos casos han tenido que prescindir de la adquisición de implementos deportivos de alto nivel producidos en su mayoría por empresas norteamericanas. En otros, han recurrido a mercados distantes para comprarlos a precios mucho más altos.

El Coliseo de la Ciudad Deportiva, instalación emblemática del deporte en Cuba, no ha podido adquirir el sistema de climatización necesario para su debido funcionamiento, debido a que los principales fabricantes y suministradores del equipamiento requerido son norteamericanos. Ello ha provocado una afectación de 550 mil dólares.