Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Discursos | Opiniones | Rogelio Polanco Fuentes

Aquí estamos Cuba y Venezuela, afincados en nuestra dignidad

Palabras del embajador de Cuba en Venezuela Rogelio Polanco en ocasión del aniversario 165 del natalicio de José Martí (28 de enero de 2018)

Rogelio Polanco en acto homenaje a Marti

Compatriotas venezolanos y cubanos;

Hermanos de Nuestra América;

Martianos y bolivarianos todos:

No hay fecha en el calendario de la Patria cubana en tierra venezolana que concite tal devoción sincera cual estas jornadas de homenaje al Apóstol de nuestra independencia.

Dicha grande la de nuestros pueblos atesorar como patrimonio ético y político la obra y la acción de aquel viajero que llegó un día a Caracas al anochecer para unirnos por siempre en la veneración al Libertador Simón Bolívar.

Sólo seis intensos meses colmaron el itinerario martiano en la Jerusalén de los sudamericanos, pero cuánto significaron para su crecimiento intelectual y humano, para la eclosión de su pensamiento latinoamericanista e independentista.

Junto a la gratitud infinita por la epopeya extraordinaria que los hijos de esta tierra consagraron con sus vidas a la emancipación de América, estará eternamente el agradecimiento por haber acogido en su peregrinaje libertario a nuestro Martí.

Llegaba desde su segundo destierro, procedente de aquel Norte revuelto y brutal que lo despreciaba, tras ver fracasada la Guerra de los Diez años en Cuba y con el sufrimiento por su Patria aún esclava y por la lejanía de sus seres queridos.

Pero sus labios y su pluma no exhalaron el más mínimo quejido sino un torrente de pasión, de lucha y de enfebrecida acción. Como siguió haciendo durante toda su vida: aunar voluntades, bordar la estrategia triunfal de un pueblo frente a todos los obstáculos de la historia.

“Sólo una fuerza necesita un pueblo, no desconfiar de su fuerza”, y “Vence el que insiste”, sentenció.

“Las etapas de los pueblos –presagiaba Martí- no se cuentan por sus épocas de sometimiento infructuoso, sino por sus instantes de rebelión. Los hombres que ceden no son los que hacen a los pueblos. El déspota cede a quien se le encara, con su única manera de ceder que es desaparecer: no cede jamás a quien se le humilla. A los que le desafían respeta; nunca a sus cómplices”.

Por eso estamos hoy Cuba y Venezuela, afincados en nuestra dignidad, insistiendo en nuestros principios, arropados en la fuerza moral de nuestros pueblos, desafiando a imperios y a sus lacayos; y seguros de que quien resiste, vence.

¡Que viva eternamente el magisterio moral de José Martí!

 

¡Patria martiana y bolivariana o muerte!

 

¡Venceremos!

 

Hacer un comentario.

Nombre

Correo

Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación. Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentario