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Cincuenta octubres de un cartel

Cuando Cuba estuvo amenazada de desaparecer por una agresión nuclear de Estados Unidos, reproducciones de un gran cartel de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) llenó los lugares más céntricos y visibles de la capital del país, interpretó el sentir de los cubanos y repercutió de manera impactante en la prensa nacional e internacional.

Con una foto de Fidel, mochila y fusil al hombro, en la Sierra Maestra, el cartel, de muy buen tamaño, cobró una nueva relevancia en los días de la Crisis de Octubre, porque en la parte superior izquierda decía: Comandante en Jefe: ¡Ordene!

El entonces joven propagandista y diseñador Juan Ayús García, quien fungía como coordinador de Propaganda de la UJC, tuvo la iniciativa de confeccionarlo y resultó ser el primer cartel fotográfico de gran formato de la historia de la Revolución Cubana, a la vista del pueblo, en solo 24 horas.

«Lo importante no es que tuve la idea y concebí el cartel, sino el momento en que se logró, la rapidez con que salió a la calle, y con la foto de Alberto Díaz, “Korda”. Además, recorrió el mundo», recuerda Ayús.

«Si algún valor tuvo mi modesto aporte fue haber logrado un mensaje oportuno que encerró el espíritu masivo en aquel momento de gran efervescencia revolucionaria, en que un pueblo entero estuvo dispuesto a morir antes que arrodillarse», comenta.

—¿Cómo te surgió la idea?

—Vi la expresión que luego empleé en el cartel puesta como un grafiti en una de las paredes del Estadio universitario.

«La pusieron en bruto, en forma rápida, sin mayúsculas, sin los signos de puntuación que llevaba. Pudo haber sido un joven estudiante, un trabajador, un profesional o un soldado. Se me quedó grabada y al llegar a la revista Mella, la anoté para no olvidarla. Le puse la correcta ortografía y los signos que necesitaba: “Comandante en Jefe: ¡Ordene!”.

«Le dije al tipógrafo —que se llamaba Fidel—: “Prepárame en caja este texto para el título con letra Franklin condensada negra, en mayúsculas. Y para la firma, abajo, a la izquierda, el emblema de la UJC y Unión de Jóvenes Comunistas en letra Clarendón, en mayúsculas”.

—¿Y la foto de Fidel?

—Salí enseguida en busca de una imagen: un dibujo, una foto, una ilustración. Porque aquel texto debía acompañarse con «una visual de pegada».

«Tenía buenas relaciones con Korda. Trabajamos juntos en Publicidad, antes de la Revolución. Fui a verlo a su estudio, frente al Hotel Capri.

«Le dije que necesitaba una foto del Comandante. “Tienes mucha suerte, pues le tiré unas cuantas hace poco tiempo, en la Sierra Maestra. Busca los negativos, están en la tercera gaveta y selecciona tú mismo la que más te guste”.

—¿La seleccionaste enseguida?

—Seleccioné la que él hubiera seleccionado: era la mejor, de mucha fuerza, excelente encuadre y una atmósfera muy propia para el momento de la crisis de los cohetes y la amenaza yanqui. Me daba la imagen exacta que necesitaba.

—¿Dónde imprimiste la foto?

—Le pedí a Alberto que la imprimiera. Lo hizo enseguida. Arranqué a la carrera con la foto, convencido de lo que llevaba en mis manos. Te confieso que tuve mi miedo. Pensé que la rapidez del secado podría poner la foto amarilla, que no había recibido el lavado suficiente, pero me tranquilizó el saber que Korda era un perfeccionista de la fotografía y seguramente le había dado algún tiempecito más y había sabido fijar la imagen suficientemente y salvarla.

—¿Qué me puedes decir del diseño que entonces concebiste?

—Primero, que para mí es un honor, a 50 años de aquello, estar vinculado, en una obra como esa, a Korda, que es un símbolo de la fotografía cubana. Ahora, una foto es una cosa y un diseño es otra. Se pueden utilizar varias gráficas de distintos fotógrafos; ilustraciones de diferentes dibujantes o caricaturistas, pero la concepción de un diseño es esencialmente comunicativa. Claro, Korda supo captar una imagen eficaz».

—¿Qué hiciste después?

—Me sentí feliz. Mi acción contribuyó a reforzar el clima de combate del pueblo. Y fui dichoso, porque la Juventud  no poseía muchos recursos. Existía la revista Mella, pero no el periódico que la UJC tuvo tres años después, creado por Fidel. Iba pensando cómo solucionar la impresión del cartel completo. Y hasta lo vi pegado, al decir de los cartelistas: ¡como un grito en la pared!

«No soy especialista en carteles, sino un diseñador de la comunicación social en otras vertientes. Pero entonces propicié la creación y la distribución de aquel cartel, que a la distancia de 50 años conserva aún su encanto original y es para la historia la primera demostración pública del trabajo de propaganda de la UJC, el primer impacto propagandístico, porque salió a la calle en un momento decisivo de la Revolución».

—¿Qué otra reflexión te merece aquel cartel?

—No era usual en Cuba, por sus dimensiones: 0,75 metros de ancho, por 1,50 metros de alto. Y a solo seis meses de crearse la UJC.

«Fue impreso en uno de los talleres de la Empresa Consolidada de Artes Gráficas. Allí decidimos darle el tamaño del pliego completo que admitía la máquina de impresión en offset. Lamentablemente no recuerdo ahora los nombres de los jóvenes comunistas que trabajaron en su impresión, su traslado y su colocación en los comercios y calles céntricas de La Habana. Llevo en mi corazón el haber contribuido en algo a crearlo en uno de los instantes más sagrados de nuestra historia y eso tendrán que recordarlo los futuros militantes de la UJC y mis tres nietos».

¿Quién es Juan Ayús?

Estudió Periodismo en la Escuela Manuel Márquez Sterling, donde fue fundador y jefe de la milicia estudiantil. En 1961-1962 fungió como director artístico de la revista Mella. Asimismo, dirigió artísticamente Juventud Rebelde, El Caimán Barbudo, Moncada y Avanzada. A fines de la década de los 80 asumió también la dirección artística del periódico Granma. Se responsabilizó con la implementación de nuevas tecnologías en la prensa. Ha impartido clases de Periodismo y en la Facultad de Comunicación. Se destaca su labor como dirigente de la Asociación de Comunicadores Sociales. A lo largo de su carrera ha obtenido numerosas distinciones».

Lo que dicen los libros

Entre los libros que han retomado esta historia figuran La imagen constante. El cartel cubano del siglo XX, de Jorge R. Bermúdez, Editorial Letras Cubanas, 2000, y Cuba, Arte e Historia desde 1868 hasta nuestros días, publicado por Lunwerg Editores, The Montreal Museums of Five Arts, 2008. En el primero se afirma: «Al cartel diseñado a partir de la imagen fotográfica, le siguió el cartel fotográfico o cartel-foto. El hecho tan lógico, dictado por la inmediatez de una acción gráfica de tiempos de guerra, contaba ya con un antecedente de interés en el cartelismo cinematográfico. El de Muñoz Bachs en el filme Historia de la Revolución, 1960. Dentro de esta tendencia el cartel Comandante en Jefe: ¡Ordene!, de Juan Ayús, es el más logrado y representativo de la Crisis de Octubre. Para su concepción se seleccionó la foto de Fidel hecha por Alberto Díaz —Korda— en el primero de los recorridos que realizara después del triunfo insurreccional el Jefe de la Revolución por la Sierra Maestra (…) La ausencia de retoques o de manipulación alguna del negativo demostró (…) la autosuficiencia de la imagen fotográfica como retrato para expresar la dramática del momento, sin quiebra de su acuerdo con el texto, sintético y conclusivo, en el cual el color rojo de la tipografía sobre blanco y negro de la foto —tal como lo hacía el periódico Revolución— asume un valor simbólico (…) el mensaje verbal cristalizó una significación entre todas las significaciones posibles del cartel-foto: la ilimitada confianza del pueblo en el hombre que, con su equipo de campaña al hombro y desde un picacho serrano, expresa su voluntad de reiniciar la lucha guerrillera, ante cualquier amenaza interna o externa que atente contra la existencia misma de la Revolución. Comandante en Jefe, ¡Ordene! resultó un cartel excepcional».

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