Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

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Estados Unidos estuvo detrás del Asedio contra la Embajada de Cuba

La noche del martes 9 de abril de 2002, el entonces embajador de la República de Cuba en Venezuela, Germán Sánchez Otero, fue sorprendido en su residencia por las declaraciones de la profesora universitaria  Ruth Capriles. A gritos, sobre una tarima ubicada en la sede de Pdvsa-Chuao, la coordinadora de la Red de Veedores de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) aseguraba que “me acaban de informar los jóvenes que de la Embajada de Cuba están sacando armas, que de la Embajada de Cuba están saliendo maletines negros con armas”. Y agregó: “¡No queremos violencia, no queremos armas! ¡Queremos democracia!”, una consigna que la multitud allí congregada comenzó a corear. Pero, tal como lo entendió el embajador, las consecuencias reales de aquella acusación que transmitía en vivo la empresa Globovisión, podían ser gravísimas. Así que salió de inmediato hacia la embajada.

Desde Pdvsa-Chuao hasta la sede diplomática hay una distancia muy corta, por lo que, aún sin subirse al vehículo, Sánchez Otero comenzó a dictarle una declaración al agregado de prensa, Elio Perera, para que la hiciera llegar a todos los medios. Pero fue inútil: “Los medios no la publicaron”, acusa el actual embajador, Rogelio Polanco, a 10 años del golpe de Estado y del asedio contra la legación cubana. Esa experiencia, reveló, la recogió Sánchez Otero en el libro Abril sin censura, que presentará hoy en Caracas.

“Los medios que fueron cómplices de aquella acción, porque divulgaron y magnificaron rumores”, no difundieron “el desmentido del embajador”, reitera, y advierte que tiene razones para pensar que con esa maniobra se intentó vincular a Cuba con lo que pudiera pasar a medida que avanzara el golpe de Estado.

“Podemos suponer cuáles eran sus objetivos: cuando en ese momento se empezó a hablar de armas, y luego vimos que había francotiradores en las calles del centro de Caracas, y entendimos cómo se manipularon los acontecimientos, pudimos ver lo que se quería buscar”.

-¿Se buscaba que la gente asociara una cosa con la otra: las armas supuestamente salidas de la Embajada de Cuba con las personas asesinadas en el centro de Caracas?

-Se puede especular sobre esa posibilidad, y por ahí se puede llegar lejos, Pero en los hechos lo cierto es que quedó en evidencia que una de las líneas de acción del golpe de Estado era tratar de ligar a Cuba con los acontecimientos, igual que lo han intentado hacer en todos estos años pretendiendo responsabilizarnos del proceso bolivariano; proceso que tiene, como sabemos, una autenticidad y una originalidad que es netamente venezolana.

Atentado y guión golpista

Esa estrategia, comenta el embajador y periodista, es de vieja data, y no se reduce a la conspiración del 11 de abril de 2002. Ya desde 1999, apenas Hugo Chávez asumió el poder, “se lanzó el tema de la supuesta cubanización. Por eso es importante destacar que vincular a Cuba con los sucesos de abril, en la práctica es parte de un guión concebido durante años para tratar de ligarnos con cuestiones de política interna de Venezuela con las que nada tenemos que ver”.

Y en ese guión, asegura, tiene mucho peso la mafia anticastrista radicada en Miami, a la que no duda en señalar como aliada activa de la conjura:

“Recordemos que había connotados terroristas de la mafia americana-cubana de Miami, como Salvador Romaní, que llegaron desde el principio del asedio (a la embajada) y fueron los primeros que provocaron la acciones que pusieron en peligro al personal destacado aquí”, enfatizó.

“Pero además, frente a la embajada, horas de antes del decreto de (Pedro) Carmona, estaba el abogado Ricardo Koesling, gritando”, refirió. “Todos hacían declaraciones en el mismo sentido, muy similares a las que luego escuchamos en Miraflores esa tarde. Estaba claro que formaban parte del golpe. Aquella acción contra nuestra sede fue un atentado en esa línea”.

-¿Un atentado directo contra el embajador?

-Fue un atentado contra el embajador, contra los funcionarios, contra su inmunidad diplomática y su integridad física. Contra compañeras y compañeros que cumplían su misión legalmente, bajo las condiciones establecidas para ello. Por lo tanto, el asedio contra la Embajada de Cuba fue un atentado también en contra la ley internacional que garantiza la seguridad de las instalaciones diplomáticas.

-Usted ya ha señalado que los medios silenciaron el desmentido del embajador Sánchez Otero. ¿Cómo actuaron las autoridades locales? ¿Recibió la Embajada al menos alguna atención?

-No solo no hubo ninguna acción de la autoridad constituida del municipio Baruta, sino que quienes atacaron las instalaciones y pretendieron invadirlas actuaron aupados por personajes que los estimulaban a cometer tan graves actos de violencia. Aquí no solo cortaron el agua y la luz e impidieron el ingreso de alimentos y medicinas; también arrojaron cócteles molotov hacia dentro de la sede.

Y eso lo estaban haciendo esas personas porque las llamadas “autoridades” golpistas no estaban haciendo nada para evitarlo. O sea, que hubo una connivencia para que aquello ocurriera. Recordemos cómo empezó aquello, con el llamado de esa señora sobre las supuestas armas que inventaron que estaban saliendo de la embajada. Y luego las actuaciones que hemos mencionado de personas como Koesling, con total impunidad. Eso demuestra su connivencia con los golpistas.

Actúan el pueblo y Fidel

El personal de la embajada, sin embargo, sí recibió apoyo, pero no lo pudo aceptar porque la prioridad era evitar un baño de sangre. Por eso, en medio de la crisis que atravesaban “el propio embajador y las compañeras y los compañeros en funciones tuvieron que disuadir a mucha gente que llamaba para avisar que vendrían a rescatar la sede, que se estaban organizando. En algunos casos realmente costó mucho lograr que desistieran” de hacerlo.

“La verdad es que apoyo tuvimos, y mucho. Pero era fácil imaginar lo que ocurriría si esos grupos que se ofrecían a ayudarnos decidían venirse a la embajada. Aunque al final fueron ellos quienes salvaron a nuestra gente cuando rescataron al presidente Chávez y derrotaron ese golpe artero que pretendió truncar sus sueños de libertad y justicia”, acota el embajador. Y entonces revela el otro gran soporte con que contaron esos días: la voz de Fidel Castro.

“Desde que empezó todo, y durante el asedio completo, el comandante Fidel Castro se mantuvo en comunicación con todos, interesándose por todos: por sus asuntos familiares, por su situación particular, orientando para resistir y dando instrucciones parta manejar la situación. Así como Fidel apoyó al presidente Chávez para que no se inmolara ni renunciara, de igual modo se mantuvo al lado de la gente de la embajada hasta que todo pasó. Recordemos, además, que él propuso que diplomáticos destacados en Cuba y otros países cercanos viajaran a Venezuela en una comisión para velar por la integridad del presidente Chávez y evitar que lo secuestraran”, reconoció.

“Hoy es un día en que de verdad debemos honrar a Fidel por su sabiduría, su solidaridad y la claridad con la que impidió que se asesinara al presidente Chávez y con que alentó a todos a tratar de resistir y evitar que ocurriera algo de consecuencias imprevisibles”, subrayó.

Bloqueo y antichavismo

En el panorama que presenta el embajador Polanco, surge un actor de peso: el Gobierno de Estados Unidos, para entonces en manos de George Bush. Aunque la sola presencia de la mafia de Miami da pie para pensarlo, el diplomático va más allá: el asedio a la embajada puede

verse como un acto más, casi una extensión del bloqueo de 50 años contra Cuba. Amén de pretender vender en el exterior la idea de que en Venezuela caía un “régimen” apoyado y “controlado” por Fidel Castro.

“Por supuesto que Estados Unidos estaba detrás del golpe en general y detrás del asedio a la embajada de Cuba. Como dije, en esos primeros años fue exacerbado el tema de la cubanización y de la presencia de supuestos ‘agentes cubanos’, que ha sido siempre una línea del imperialismo en la que, por cierto, ha hecho una gran inversión financiera”.

Enfáticamente, Polanco reprueba el carácter “mezquino y ruin” de “las campañas de prensa de esos años, cuando a cada médico le ponían un ‘agente’ atrás con el claro objetivo de demonizar esas relaciones de solidaridad y afecto que se iban creando entre los cooperantes y la gente a la que ayudaban, quitándole así la nobleza al hecho, a la misión que se estaba cumpliendo”.

Pero el propio 11 de abril ya no era una asunto solo de apoyo financiero o propagandístico, alerta Polanco: “En aquella época, recordemos que hubo acciones omisas y cómplices de algunos países en relación con el golpe, y había presencia de funcionarios militares norteamericanos en el momento del golpe. Recordemos el papel del Gobierno de Bush. En ese entonces, Estados Unidos buscaba crear acciones como las que se dieron en Caracas para poder responsabilizar de ellas al Gobierno de Venezuela. Estaba detrás del golpe”.

Cuba nunca se humilla

-¿Salían armas de la embajada cubana, tal como lo dijo Ruth Capriles?

-No. Y no es nada más que eso nunca ocurrió, sino que esa persona ni ninguna otra involucrada en ese asunto jamás pudo probar eso, porque fue una invención con una clara intención.

-En el video de la conversación entre el embajador Sánchez Otero y Capriles Radonski, este le insiste en que si lo deja revisar la embajada para cerciorarse de que no hay ningún funcionario del Gobierno Nacional oculto allí, se retirarán y se terminará todo.

-¿Había alguien oculto o no?

-No. Jamás lo hubo ni nadie nos pidió refugiarse aquí en ningún momento. Pero si hubiera sido así, existe el derecho incuestionable de asilo, que le asiste a cualquier país del mundo contemporáneo y no lo puede conculcar nadie. Eso demuestra la terrible, la inmensa ignorancia de los golpistas que entraron aquí a pretender hacer esa exigencia.

-¿Realmente usted cree que actuaron así por ignorancia?

-Bueno, en parte también por soberbia. Yo digo que eran las dos cosas.

-¿Y cuál podía ser el objetivo que perseguían?¿Cree que iban dispuestos a sacar a la fuerza a alguien que pudiera estar asilado allí y luego desaparecerlo, como hizo la dictadura uruguaya en la Embajada de Venezuela -en 1976- con la maestra Elena Quinteros?

-Eso habría que preguntarselo a los golpistas. Yo también me lo pregunto: ¿qué es lo que buscaban? ¿Abrirle la puerta a esa turba

salvaje de enardecidos que clamaban por entrar quién sabe con qué propósito? ¿Es que acaso ellos creían que eso lo podían controlar? ¿O es que en realidad ellos querían manejarse por la ley de la selva e imponer su “ley” por manos propias? ¿Con esa turba violenta no hubieran hecho como con el ministro Ramón Rodríguez Chacín y con Tarek William Saab, que entonces era diputado? Además, ¿creyeron que se los íbamos a permitir?

Polanco hace una pausa y retoma sus palabras despacio, como para recalcar lo que va a decir: “Mira, podemos suponer cuáles eran sus objetivos, pero lo que sí puedo asegurar es que no se lograron gracias a la determinación y el aplomo de los funcionarios cubanos que actuaron en aquellos momentos, como hemos actuado en 50 años de independencia y soberanía. Como les dijo el embajador Sánchez Otero, no estábamos haciendo retórica, sino que defenderíamos esta embajada, como siempre lo hemos hecho y lo haremos, hasta con la vida”.

Correo del Orinoco

Comentarios

21,septiembre,2012 | 09:01 am
Omar dijo:

Viva Latinoamerica, Viva Chavez, Viva Fidel, Viva Cuba, Venceremos !

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