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Inversión extranjera, puntal para el desarrollo

Déborah Rivas, Directora General de Inversión Extranjera, del Mincex

Déborah Rivas, Directora General de Inversión Extranjera, del Mincex

Un profesor de negociación, con senda trillada en el mun­do comercial —Emilio Rodríguez Mañalich— solía decir en clases: “la oportunidad es un ave blanca que pasa volando delante de nuestros ojos una sola vez (casi por regla). Y, de no aprovecharla, difícilmente podremos volver a verla”. Oportunidades, precisamente, han sido el fruto más inmediato de la Ley No. 118 de la Inversión Extranjera en el país, que ya casi a la vuelta de su segundo aniversario exige una mirada reflexiva sobre sus avances, los engranajes por ajustar y, sobre todo, un enfoque proactivo ante un escenario dinámico y cambiante.

Sobre su impacto en este lapso, Déborah Rivas —directora general de Inversión Extranjera, del Ministerio del Comercio Ex­te­rior y la Inversión Extranjera (Mincex)— dialogó con Gran­ma.
“No debemos medir en un plazo tan corto el impacto de las decisiones adoptadas con la aprobación de la política y la emisión del nuevo marco regulatorio para la inversión extranjera. El tiempo transcurrido hasta la fecha lo consideramos una etapa inicial que ha servido para generar confianza a los inversionistas foráneos en aras de que vengan a invertir en el país. No se debe esperar un impacto inmediato en este tema, en tanto hay que establecer un grupo de condiciones importantes para que los inversionistas se sientan atraídos por las bondades de Cuba como plaza de inversión. El bloqueo de los Estados Unidos contra la Mayor de las Antillas sigue siendo el obstáculo fundamental para esa atracción (de capital extranjero) y no se ha modificado sustancialmente desde que el cuer­po legal se puso en vigor, en junio del 2014”.

Entre los resultados más tangibles hasta la fecha, la directiva  del Mincex menciona la concertación de más de 20 nuevos contratos de administración y comercialización hotelera, la creación de varias empresas mixtas, y la suscripción de contratos de asociación económica internacional a riesgo para la explotación petrolera, que aunque no satisfacen nuestras expectativas, tienen una incidencia positiva en la economía nacional y confirman la validez de las oportunidades existentes. Es favorable haber lo­grado conformar una Cartera de Oportunidades con 326 proyectos identificados por las empresas cubanas.

También lo ha hecho la avalancha de visitas a nuestra geografía, estribada tanto de “este nuevo marco de oportunidades de inversión extranjera en Cuba, como por el restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos”. A la sazón, añade el clima favorable que generó la eliminación de la nación antillana de la black-list de países pa­trocinadores del terrorismo.

Otro elemento importante —acentúa— es la solicitud de prórroga, de su presencia en la nación, de varias empresas es­ta­ble­cidas aquí con capital extranjero. Esa petición  le ha sido concedida en este periodo a cuatro entidades, una de ellas en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), que es Brascuba S.A.

El porqué el corto plazo no es un termómetro idóneo para me­dir la temperatura —el alcance— de la norma jurídica en cuestión, Rivas lo resume en el tránsito necesario por tres re­quisitos: primero crear confianza en los potenciales inversionistas extranjeros, luego negociar con las contrapartes cubanas y presentar a evaluación y aprobación los negocios, y por último, que realmente se reconozca a Cuba como un mercado atractivo de inversión. Y eso requiere conformar el ambiente y condiciones para compartir los beneficios con las empresas cubanas.

—El 12 de diciembre último, los acuerdos alcanzados con el Club de París devinieron credencial de acceso a una posición ventajosa de cara a los países acreedores… ¿cuál es la magnitud real de ese acontecimiento?

—La renegociación de la deuda de mediano y largo plazos con el Grupo ad hoc del Club de París es un paso importante para Cuba, que evidencia el incremento de la confianza en nuestra economía y es resultado de la política de estricto cumplimiento de los compromisos financieros contraídos.

“En términos prácticos, nos permite acceder a nuevas ca­pacidades financieras en los países acreedores. Traslada una señal positiva sobre nuestra nación hacia las compañías de estos y otros países, que se puede traducir, como se percibe, en un aumento del interés de negociar con Cuba. También eso se evidencia en la modificación de la calificación de riesgo de Cuba por la agencia Moody´s, que mejoró de estable a positiva”.

—¿Cómo se ha insertado la inversión extranjera en la actualización del modelo económico y en la población como fuente de empleo?

—Esta es una política pública que se inserta entre las que el país desarrolla, tomando como base los acuerdos aprobados en el Sexto Congreso del Partido. Es decir, no es una política aislada, sino que da cumplimiento a los Lineamientos relacionados con varios ámbitos y, en particular, a los que se refieren a inversión extranjera, y se expresa en esa nueva nor­ma que es la Ley y su marco complementario.

“En el proceso de actualización del modelo económico, la inversión extranjera es un elemento clave y se dirige a captar fondos externos para incrementar las inversiones a niveles que permitan lograr tasas de crecimiento superiores, en co­rres­pondencia con nuestros planes de desarrollo.

“Uno de los objetivos de esta legislación, y lo dice de manera expresa, es generar además nuevas fuentes de empleo. En la medida en que se vayan estableciendo los inversionistas, contratarán fuerza de trabajo de nuestro país, que resulta uno de los elementos distintivos del mercado cubano, en relación con la inversión extranjera en la región, pues contamos con una población laboral de alta calificación, capaz de asimilar en muy corto tiempo las tecnologías que serán introducidas”.

—Perspectivas en el actual proceso que busca la normalización entre Cuba y Estados Unidos, tras el restablecimiento de las relaciones…

—Al estar vigente aún el bloqueo, creo que este no es uno de los temas que más rápidamente se va a resolver. Hoy el presidente Obama, en materia de inversión, solo ha au­torizado empresas mixtas en el sector de las telecomunicaciones, pero la apertura al capital foráneo no distingue el origen del capital, y por tanto, con empresas norteamericanas pudiéramos hacer inversiones en los sectores que hemos priorizado, petróleo, energías renovables y turismo. Esta es una de las cuestiones que el presidente Obama pudiera autorizar, ha­ciendo uso de sus facultades ejecutivas.

—Cuba tiene sectores priorizados para el destino de la inversión extranjera. Los que no están contenidos en ese destino, ¿se postergan?

—No hay limitación para invertir en ningún sector porque la Ley solo la establece para la prestación de servicios de salud y educación, y las instituciones armadas. Pero incluso en los sistemas empresariales de estos tres sectores puede haber inversión extranjera. La política lo que ha definido es cuáles son los priorizados de cara a las necesidades del país. En ningún caso estamos negando que pueda haber una intención de negocios en otro sector que no sea debidamente evaluada por las partes cubanas interesadas.
—En el caso de la agricultura, ¿para generar oportunidades de negocios en zonas que carecen de inversiones nacionales, se ha intencionado alguna estrategia que ayude a revertir un panorama que pasa por desabastecimiento, precios altos y dependencia de im­portaciones?
—Siendo la primera prioridad la sustitución de importaciones de alimentos, en las carteras de oportunidades de los años 2014 y 2015 hay un número importante de proyectos en la agricultura. Algunos para la producción de carne, arroz, granos y otros están muy bien definidos por los ministerios de la Agricultura y de la Industria Alimentaria, así como por los grupos empresariales.
—Se ha hablado mucho del carácter diverso de la política de inversión extranjera. ¿En qué consiste exactamente?
—Hablamos de generar empleo, desarrollar industrias, atraer tecnología y capital. Además, tenemos un objetivo importante que los proyectos diseñados no satisfacen todavía, en relación con lograr encadenamientos productivos en el país. No podemos ver el desarrollo de la economía cubana sin que este sea integrado, creando valor añadido, cadenas de valor que no solo satisfagan la demanda de nuestro mercado, sino que se encadenen con los mercados internacionales. Todo esto le da un carácter diverso a la inversión extranjera.

“El objetivo no es vender el país, no se trata de hacer cualquier proyecto que interese a cualquier inversionista extranjero. Se tra­ta de atraer inversionistas cuyos proyectos concuerden con nuestra política pública. No estamos haciendo un proceso de privatización acelerada de la economía cubana, de ahí la emisión de normas y la publicación de la política, que hacen transparente el proceso de aprobación de inversiones, sobre el que las autoridades evalúan, caso a caso, cada proyecto para garantizar que se corresponda con los objetivos y resulte beneficioso para el país.

“En general, tenemos más de 200 negocios establecidos con capital extranjero, de ellos más de 35 luego de la nueva Ley. Los principales son de Europa, que es nuestro principal mercado emisor de inversionistas, así como Canadá. Como en todas las relaciones económicas internacionales de Cuba, nos interesa la di­versificación del mercado. En este caso, de los emisores de inversionistas. Tenemos que evitar por todos los medios depender de un solo mercado”.

—A propósito del flujo de visitas de líderes políticos acom­pañados de grandes empresarios, que se ha acrecentado en el último año, y las oportunidades que se generan, ¿cómo aprecia estas  nuevas posibilidades y el interés creciente, con vistas a la concreción de importantes negocios?

—Vivimos un momento donde todo el mundo observa a Cuba, por lo cual estamos obligados a reaccionar a la misma velocidad con que los empresarios nos están mirando y tomando la decisión de invertir aquí. Eso hay que aprovecharlo. Te­nemos que capacitarnos de manera continua para poder ne­gociar con agilidad, respondiendo de modo oportuno y profesional a las propuestas. Para eso requerimos preparar a nuestros grupos negociadores, en aras de que sean más proactivos en generar los negocios. No resolvemos el asunto porque se haya aprobado una Ley, ni porque haya una política pública que diga que nos interesa atraer inversión directa al país, lo resolvemos siempre que estemos en condiciones de cristalizar esos objetivos.

“Una de esas condiciones es la aptitud, en este caso de las empresas cubanas, para incorporar en sus programas de desa­rrollo el capital extranjero. Hoy hay una intención de Go­bierno de atraer la inversión, pero todavía no llegamos a que sea la empresa por sí misma la que vea la oportunidad con ese capital. Otro elemento es no esperar a que el inversionista ven­ga, también hay que salir a buscarlo a partir de nuestros intereses. Hay que identificar las oportunidades y proponer”.

—La Ley No. 118 reconoce entre los inversionistas nacionales a las cooperativas, sin embargo hasta ahora no se ha concretado ningún proyecto en el que estas participen, ¿a qué se debe?

—La Ley define como inversionista nacional a las personas jurídicas cubanas y la política aprobada establece que las organizaciones económicas de propiedad no estatal con personalidad jurídica, participando sociedades mercantiles de capital cubano, pueden asociarse al capital extranjero con proyectos concretos, pero es legalmente posible y aspiramos a que en los próximos meses comiencen a desarrollarse, asociados a cooperativas agro­pecuarias fundamentalmente, porque tienen que ver con la política de sustitución de importaciones de alimentos.

—A su juicio, ¿qué otros desafíos quedan?

—Proactividad en cada acción, en cada paso. Si logramos captar entre 2 000 y 2 500 millones de dólares anuales con capital extranjero, en los sectores que están priorizados, contribuiremos a que nuestro socialismo sea próspero y sostenible.

Inversion extranjera

 

Inversion extranjera 1

PRINCIPIOS GENERALES DE LA POLÍTICA DE INVERSIÓN EXTRANJERA

— Considerar la Inversión Extranjera como un elemento activo y fundamental para el crecimiento de determinados sectores y actividades económicas.— Orientarla a sectores de exportación y a la sustitución de importaciones, así como a eliminar cuellos de botella en las cadenas productivas, favoreciendo la modernización, la creación de infraestructuras y el cambio del patrón tecnológico.

— Promover la Inversión Extranjera sobre la base de una amplia y diversa Cartera de Proyectos.
— Incentivar el desarrollo de proyectos integrales que generen encadenamientos productivos.
— Desarrollar inversiones que contribuyan al cambio de la matriz energética del país.

— Disponer de participación mayoritaria cubana en los negocios en los que es­té prevista la extracción de recursos naturales, la prestación de servicios pú­blicos, el desarrollo de la biotecnología, el comercio mayorista y el turismo.

— No otorgar exclusividad sobre el mercado cubano. En iguales condiciones con terceros, el socio extranjero puede ser suministrador y cliente del negocio.

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Acciones inversion extranjera

 

Pasos para invertir en cuba algunas particularidades de la ley

 

 

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