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La colmenita: “Crecer con Martí”

Entrevista realizada a Carlos Alberto Cremata (Tin), Director General de la Compañía Infantil de Teatro Cubana La Colmenita, Recientemente de visita en Caracas, se presentaron en el Teatro Teresa Carreño, el Teatro Municipal y el Paseo Los Próceres, con las obras El Cumpleaños del Capitán Plín y Abracadabra, esta última dedicada a los Cinco Héroes prisioneros del imperio

¿QUÉ ES LA COLMENITA?

La Colmenita surgió en 1990. Nacimos un 14 de febrero, el Día de los Enamorados, y vamos a cumplir ahora 23 años de creados. El objetivo primero fue hacer un grupo de teatro donde los niños fueran el centro de todo, los niños lo hicieran todo. Pero eso fue creciendo y con el tiempo se ha ido convirtiendo en un movimiento que ha dado a luz muchas Colmenitas. En Ciudad de La Habana por ejemplo, en 14 municipios hay Colmenitas; hay varias colmenitas en las provincias cubanas, e incluso fuera de Cuba.

La familia es la columna vertebral de La Colmenita, es la que rige todo porque es una prolongación de la familia y una prolongación de la escuela. Ese tiempito en que el niño termina la escuela, ese tiempito lo ocupamos para ser más útiles socialmente.

Hay maestros cubanos que agrupan una cantidad de niños, siempre es de 50 a 100 niños, no se dan clases, las clases se dan por el camino; montan directamente una obra de teatro. Generalmente, es un gran musical que tenemos que se llama “La Cucarcachita Martina” que es un cuento común a toda Iberoamérica, pero ese es el pretexto, el pretexto es el teatro. Yo siempre he dicho en muchas declaraciones que si yo hubiera sido carpintero y no teatrero hubiera utilizado la carpintería como pretexto para inculcar valores humanos, que más que inculcar, la idea es contagiarme o contagiarnos de los valores humanos que tienen los niños.

Los niños son los que verdaderamente dominan palabras como generosidad, solidaridad, trabajo en equipo. Silvio [Rodríguez] dice: “El niño es el único que se entrega al otro sin prejuzgar, se entrega a jugar”; nosotros lo que hacemos es jugar, jugar al teatro, la danza, la música. Las personas lo que ven en escena es una obra de teatro, y piensan que nosotros somos un grupo profesional de teatro. Nada de eso, es un pretexto. Nosotros, mucho más que el teatro, nos reunimos por ejemplo en grupos, y nos repetimos todos los días la máxima que nos une y que nos guía, que es una máxima de nuestro héroe nacional José Martí que dijo: “Los niños deberían juntarse, por lo menos una vez a la semana, para ver a quien podían hacerle un bien, una buena acción todos juntos”. Entonces, en ese círculo, cada niño cuenta la buena acción que salió a hacer cada día, no es que el azar me ponga a ver a ancianitos en una calle, entonces yo veo a un ancianito y le cruzo la calle. Esa es una excelente acción, pero no es que el azar me lo puso, es que yo me propongo salir a hacer el bien todos los días, y en secreto de pandilla nos contamos el bien que cada uno hizo ¿por qué en secreto de pandilla? Porque Martí también dijo en la Edad de Oro: “El bien no se hace para llamar al universo a que lo vea a uno pasar, sino porque aquí adentro se siente un gusto cuando se ha hecho una buena acción. Eso es mejor que ser príncipe, ser útil.”

Ese es el verdadero accionar de La Colmenita, lo que verdaderamente hacemos es eso, trabajamos los valores, le dedicamos mucho tiempo a entender qué quiere decir la palabra solidaridad, y a practicarla; qué quiere decir realmente la palabra generosidad y a practicarla, y en eso se nos va la vida.

Claro, para poder unir a los chicos y que sea atractivo, montamos obras de teatro, montamos danzas, montamos canciones y las presentamos, pero el objetivo no es para nada convertir a los niños en artistas; para eso están las escuelas de arte, en Cuba son lo mejor que hay. El fin no es ser artista. Han pasado miles de niños por La Colmenita, miles, miles, miles, en toda la historia en 23 años; la inmensa mayoría de los que son ya jóvenes hoy son bomberos, policías, ingenieros, economistas, sólo el 5% es artista. Sólo el 5% de toda la historia de La Colmenita.

¿Qué pasa? Que como dice mi maestro de teatro, nosotros no formamos hacedores sino mejores apreciadores del arte, pero en sus entornos laborales tienen herramientas que no pueden dejar de utilizar porque les encanta hacerlo, y en un grupo de economistas, montan obras de teatro, coros, canciones. Es un poco la respuesta a la utopía del ser humano, en el tiempo libre poder practicar el deporte y el arte.

DS: ¿Y los maestros son formados en el sistema de escuelas de arte cubano?

Yo soy licenciado en Ciencias Pedagógicas en Ucrania, digo Ucrania para que se entienda, pero era la Unión Soviética, ahí aprendí prácticamente la esencia de todo lo que hago, me gradué, y después me licencié en una segunda carrera en Dirección Teatral en la Universidad de las Artes de Cuba, donde aprendí ya las herramientas más específicas de la dirección teatral. Aunque siempre ha sido mi vocación desde niño. Yo soy el único que queda del grupo inicial que se formó conmigo en esto.

Y los maestros, esos son los primeros, pero ya ese 5% que te conté, aquí mismo está un ejemplo: niños que entraron a los tres años a La Colmenita salieron a los 15, porque La Colmenita es para esas edades y entonces lograron estudiar en escuelas de arte. Ese 5% logró convertirse en actores, en la Escuela Nacional de Arte de Cuba, y en vez de regresar a la vida actoral cubana, regresaron a La Colmenita, en este momento yo tengo 14 que son fundamentalmente los que tengo repartidos por el mundo.

Yo he podido no venir a Venezuela, y por mí estaría una muchacha que estaba por ahí, y me encantaría que la entrevistaran porque es un ejemplo de eso. Es una niña que empezó con cuatro años, que en estos momento viene realmente como la directora artística de esta delegación a Venezuela, y te puedo asegurar sin falsa modestia, que está mucho más capacitada que yo porque fue niña colmenera y yo no lo fui. Ella conoce el alma colmenera desde que lo fue. Ya es una artista reconocida, graduada, importante y entonces dirige ahora a los niños; los niños creen en ella, es su paño de lágrimas; los niños le cuentan hasta sus amores, lo que no me cuentan a mí porque me ven más adulto. Y en este momento ya tenemos 14 maestros pero tenemos unos cuantos estudiando en la escuela en los diferentes años. Esos van a seguir incrementando el ejército de abejitas.

CRECER CON MARTÍ

Y te cuento una cosa que para el semanario de ustedes creo que va a ser muy útil. En La Colmenita, en la historia de La Colmenita nosotros hemos dado múltiples talleres y se dan, por ejemplo, el primero es el de actuación; otro por ejemplo percusión cubana; montaje de zancos, donde se dominan los zancos, apreciación musical, trabajo coral, son muchos talleres que se han dado, pero hace tres años descubrimos ¡el taller!, a donde siempre quiso llegar La Colmenita, ese taller se llama: “Crecer con Martí”, ese es el taller realmente que nos ha permitido entender realmente lo que hacemos, gracias a un equipo de jóvenes filósofos, psicólogos, muy amigos de La Colmenita que se acercaron y a través de ellos hemos instrumentado este taller maravilloso, que es el que permitió, del que salió la idea con los niños de hacer la puesta en escena que vamos a hacer hoy, que se llama “Abracadabra”, es una obra que nos gusta mucho, es la última producción de La Colmenita, la que acaba de realizar en la gira esa famosa por los Estados Unidos, y que la vamos a hacer por primera vez aquí en Venezuela, la obra está escrita por los niños. Ese escrito está dirigido por estos maestros del taller “Crecer con Martí” que te hablé.

ABRACADABRA: DEDICADA A LOS CINCO HÉROES

Es una obra que habla de cómo nosotros soñamos la educación, es un aula de una escuela, una escuela universal, los vestuarios son universales, donde una maestra muy jovencita decide cambiar un poco las reglas del juego. No sé si recuerdas la película “El Club de los poetas muertos”, esa cosa de cambiar las reglas del juego, y como es una maestra de literatura se propone, con los muchachos, como hace La Colmenita, jugar a la literatura, en vez de dar clases de literatura. Y lo primero que hace es cambiarle los nombres a todos, en una pandilla secreta, como pasa en La Colmenita, ella se autonombra Abracadabra y a los niños los nombra Tom Sawyer, Mafalda, Coset, Peter Pan, etcétera, y los niños entonces se embullan realmente a dar las clases de literatura, pero llega un momento en la clase, ella utiliza una serie de técnicas de clown y una serie de cosas muy interesantes, y llega un momento donde ella les propone hacer una obra de teatro en el aula, como clase de literatura. Y entonces el tema que surge es uno de los temas más propios de todos los cubanos a todos los niveles, desde hace mucho tiempo en la Cuba de hoy, que es el tema de los Cinco Héroes. No sólo hablar de los héroes del pasado; tenemos Cinco Héroes hoy, contemporáneos, los tenemos a la mano, y los niños constantemente hablan de ellos, pero hablan muchas veces a partir de la propaganda oficial, de la lámina, del póster, y la maestra se decide a ir mucho más adentro y explicarles quiénes fueron de niños, y entonces ahí viene por ejemplo la historia de Gerardo y el Cardenal, que te comento porque está en la portada de un Debate Socialista [Se refiere a la portada de nuestra edición número 108].

Esa misma foto aparece -de Gerardo con cardenal arriba- y entonces entra un poquito en contradicción la maestra con la dirección de la escuela, porque de pronto la dirección de la escuela dice: es un tema muy complicado y hay que tener cuidado. Y entonces ella, la maestra, al final en un momento muy emotivo de la obra, explica que ella lo ha hecho con tanta pasión con los niños, porque su abuelo, el abuelo de la maestra, de Abracadabra, murió en el avión de Barbados en el año 1976, entonces ella tiene como esa deuda de gratitud que tenemos todos los cubanos y que tienen que tener todos los ciudadanos del mundo, los Cinco Héroes estaban en Estados Unidos evitando que los aviones comerciales del mundo exploten en pleno vuelo. Que es lo que me pasó a mí, el Abracadabra soy yo, mi papá murió en el avión de Barbados, era empleado de la línea Cubana de Aviación que salió, como dice Abracadabra, ese día a trabajar, como salimos todos los seres humanos todos los días a trabajar, a vivir, y de pronto por obra y gracia de la impotencia, de la sinrazón, del odio, de toda esta maldad explota un avión en pleno vuelo, entonces esa es un poco la idea de Abracadabra. Pero lo interesante es que lo escribieron los niños, fundamentalmente todo salió a partir de improvisaciones de los niños, y también a partir del conocimiento, del contacto más directo con las familias de los cinco.

Tuvimos mucho contacto con las esposas, con los hijos sobre todo, y a partir de ahí hay una escena muy linda donde se leen cartas de los Cinco Héroes a sus hijos, o de los hijos a ellos, sus fragmentos, muy lindas, que las descubrieron los propios niños, entonces para nosotros, para La Colmenita ha sido profundizar en un tema patrio y meterlos a descubrir realmente dentro de este juego de pandillas que tenemos en La Colmenita, por qué son héroes, qué hay detrás del héroe, qué ser humano hay detrás.

EL ENCUENTRO DE LA COLMENITA Y LOS CINCO HÉROES

Nosotros tuvimos el privilegio de hablar con los Cinco. Nosotros llegamos a una gira que empezó por Washington, y la gira en Washington duró cinco días, después fuimos a New York, y después fuimos a San Francisco. Y el primer día de estar nosotros en Washington, estando en la residencia de nuestro embajador allá, el compañero Bolaño, llaman por teléfono y resulta que era un tal Gerardo, que empieza a hablar con Alicia Jrapko, que es precisamente la que escribe el cuento de Gerardo y el Cardenal [Ver Debate Socialista 109, Páginas 6 y 7], que ha visitado muchas veces a Gerardo; Gerardo la llama “mi secretaria personal”, Gerardo es muy simpático; y de pronto hay un Gerardo llamando. Nosotros jamás nos imaginamos que fuera él, y cuando de pronto Alicia dice: Tin, Gerardo quiere hablar contigo. Yo le dije de pronto, pero ¿qué Gerardo? Y me dice: Hernández Nordelo. Te puedes imaginar lo que a mí me pasó, hablar con uno de los hombres que podía haber salvado a mi papá ¿entiendes? Yo entré en shock completamente, lo que muestra un poco, te da una medida de cuánto los cubanos amamos a estos seres ¿por qué son héroes? No sé, saltando la distancia, pero es como hablar con Martí, es como hablar con Maceo, es como hablar con el Ché, para nosotros es exactamente lo mismo. Entonces, yo no pude hablar prácticamente y por suerte tenía a mi lado un niñito argentino que estaba con nosotros en la delegación, que vivió un año en Argentina, muy pequeñito, que no puede entender todavía la inmensidad de eso, y le paso el teléfono y el niñito argentino me salva el juego como hacen siempre los niños con los adultos, y empieza a hablar con Gerardo como si lo conociera de toda la vida. Ya después pude hablar con él, y esa fue la primera.

Después, los otros cuatro días, así por orden, al día siguiente hablamos con Tony Guerrero, que además coincidió con el día de su cumpleaños, y él nos confesó por teléfono que la llamada a La Colmenita era el regalo que él se había reservado para terminar su cumpleaños. Los niños le cantaron canciones, fue lo más lindo del mundo.

Luego hablamos con Fernando el tercer día; luego hablamos con René, que ya estaba en libertad provisional en Miami y podía hablar más minutos, y luego hablamos con Ramón. Hablamos con los cinco, pero Gerardo nos llamó ocho veces en toda la gira. Se quitó minutos de los poquitos que le dan para hablar con sus seres queridos para hablar con nosotros; e incluso nos llamó unos minuticos antes de que diéramos la famosa función en la ONU, y nos llamó y me dice: me queda sólo un minuto de todos mis minutos del mes, pero lo he guardado para darles ánimo, si es que se los puedo dar porque sé que van a la función más importante, van a actuar en la ONU, ante todo el mundo. Imagínate, entramos nosotros a actuar en la ONU con la llamada de Gerardo, y entonces, el último día, en Miami, cuando veníamos para Cuba, tuvimos el privilegio, eso sale en el documental Esencias (*), de reencontrarnos, de tocarlo, de conversar muchas horas con él, con René, y te puedo decir, nada más con el contacto de René, todos salimos convencidos de que es realmente un héroe, fue la persona más sencilla, fue la persona más tierna, respondía todas las preguntas, desde las disparatadas de los niños pequeños hasta las más filosóficas de los adultos, con una ternura, con un amor, como uno imagina al héroe, uno imagina al héroe y lo pone siempre en un caso superior, ¿por qué? Porque es más tierno, es más sencillo, tiene más luz larga, y eso lo pudimos ver en el contacto directo, sentimos realmente el aura que rodea a un ser que ha hecho un sacrificio tan grande por la patria que ojalá nosotros podamos, algún día, seguir en su ejemplo, como decimos todos los días, seremos como el Ché.

DS: ¿Cómo fue el episodio donde Tony cantó El Necio?

Gracias por hacerme la pregunta porque es muy linda. Hablamos con Tony el día de su cumpleaños allá en Washington, él llamó, luego llegamos a Cuba, por supuesto no tuvimos más contacto, y de pronto nosotros empezamos a preparar un espectáculo por el 50 aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, el espectáculo era el 2 de diciembre, el día del desembarco del Granma, y estábamos casualmente el día 26 de noviembre en el estudio de La Colmenita grabando la canción El Necio que era la que cerraba el espectáculo. El 26 de noviembre es mi cumpleaños, y de pronto me suena el celular, y yo que ese día estaba recibiendo decenas y decenas de llamadas de amigos, y me dicen: Tin es Tony. Yo le digo, yo tengo muchos amigos que se llaman Tony ¿qué Tony? Y me dice -se oía la voz muy entrecortada y empiezo a darme cuenta, estaba rodeado de niños- Tony Guerrero. Pero no puede ser Tony. Yo pensaba que era una broma. Y me dice: sí Tin estoy aquí, me quedé conectado con ustedes, me hicieron muy feliz cantándome el día de mi cumpleaños, y yo esperé este momento para devolverte la llamada el día del tuyo. Y quiero cantarles una canción, ¿los niños están ahí? Sí, estamos en el estudio de grabación, además, lo vamos a grabar. Y entonces él nos canta Regresaré, la canción que Polo Montañés le hace la música, con sus versos. Y esa canción que nosotros grabamos porque estábamos en el estudio de grabación también lo utilizamos en el espectáculo por supuesto, como un regalo de Tony, pero de pronto yo le digo: Tony estábamos ensayando El Necio, y tu eres uno de los mayores ejemplos de la frase “yo me muero como viví”, y ¿tu crees que la puedas cantar con nosotros? Entonces hicimos un ensayo, imagínate desde la prisión donde él está, él nos canta pero quedó muy mal porque el retorno entonces fallaba a la hora de cantar con los niños para que los niños le hicieran el coro. Y bueno, tuvo que cortar y teníamos por lo menos Regresaré, y de pronto, a los 15 minutos que estábamos todos eufóricos, llorando, abrazándonos, vuelve a sonar el teléfono, vuelve a llamar y dice: “me di cuenta de que la grabación quedó mal, conseguí dos minutos más, vamos a hacerla bien, dime cómo la hacemos”. Yo le decía Tony mira, vamos a hacer una cosa, tú cantas primero y para, los niños te cantan y tú escuchas, y después lo editamos. Y así se hizo. Te puedes imaginar lo que significó en el espectáculo, por primera vez además, se transmitió por toda la televisión, que los cubanos escucharan a Tony cantando su poema y además El Necio, de Silvio Rodríguez. Eso es otra cosa de los héroes, esperó el momento oportuno, es un héroe, no cabe la menor duda.

EL NECIO Y EL PERÍODO ESPECIAL

¿Qué significa para los cubanos la canción El Necio?

Mira, fue el período especial, en ese momento de definiciones, que Silvio Rodríguez cantara esa canción, que además oíamos por primera vez, como única actividad cultural, él mismo en el Congreso del Partido, que cantara eso, en esos momentos…. yo te voy a decir mi impresión personal, yo recuerdo que el Congreso me llenaba de herramientas para defender lo que creo, la canción El Necio de Silvio, me llenó de espíritu, me desbordó el alma, yo soy artista, y eso también a nosotros nos hace falta. Y de pronto aquello, yo sentí como mi alma vibraba y se fortalecía, y la fusión de las dos cosas, de la mente y el corazón, es lo que hace invencible a las causas.

¿QUÉ MENSAJE TRAE LA COLMENITA A LOS REVOLUCIONARIOS VENEZOLANOS?

Tengo que decir algo primero, y es que es importante considerar que en estos momentos hay 15 colmenitas en Venezuela, en ocho estados. Mil y tantos niños involucrados, lo que es muy hermoso y nos hermana todavía mucho más, como el mundo animal, estamos repartidos por panales en todo el mundo y aquí en Venezuela hay un movimiento muy similar. Hay Colmenitas en Colombia, en República Dominicana, en España hay dos: en Tenerife y en Sevilla, en Argentina.

Es primera vez que se hace Abracadabra fuera de Cuba. Perdona, no es primera vez, se hizo en Estados Unidos. Pero lo que te quise decir es que lo que siento realmente es que es primera vez que se va a hacer fuera de Cuba, en Cuba. Yo siento por ejemplo que los hermanos colaboradores que la van a poder ver, que son cubanos, que no la han visto, les va a ser muy útil, y a los revolucionarios venezolanos igual. Los revolucionarios no tenemos fronteras, somos uno solo, tenemos una sola patria que es la revolución. En Estados Unidos quisimos dar a conocer el tema en el lugar donde están prisioneros los Cinco, y nos pasó de forma superlativa, te cuento una sola anécdota, la segunda función que hicimos en Washington fue en la Escuela más importante de artes que hay en Washington, la función fue apoteósica, lindísima. Pero al otro día le hacen una entrevista para la televisión a la rectora de esa universidad de las artes en Washington, nosotros vimos lo que ella decía a través de Internet, y ella dijo esta frase para la televisión norteamericana: “El tema de los cinco cubanos es un tema muy pesado y muy controversial, sobre todo para Norteamérica, pero yo viendo la propuesta que me hacían los niños cubanos, empecé a pensar con qué momento de la historia del pueblo norteamericano tenía que ver eso que yo estaba viendo e inevitablemente me vino a la mente la historia de Martin Luther King y de Malcom X”. Esa fue la frase que dijo. “Eso fue lo que me hizo conectarme con el tema, y a partir de ahora querer saber más sobre el asunto”. Nosotros decimos como dicen los cubanos, no queremos ni siquiera que tomen partido a favor de nosotros, queremos que conozcan el tema. Conociendo el tema un ser decente o no decente toma fácil partido. Eso fue lo que fuimos a hacer en Estados Unidos.

A Venezuela venimos a compartir con los revolucionarios nuestros credos, lo que profundamente creemos, y por eso te decía que es la primera vez, porque me siento que faltaba Venezuela para terminar de hacerlo en Cuba. Entonces, es un sueño muy grande para nosotros venir a Venezuela, incluso tenemos un sueño mucho mayor, y estoy seguro que lo vamos a lograr, y es que algún día Chávez vea Abracadabra, por eso te digo que vengo a Venezuela a borrar las fronteras y a hacer lo que nosotros somos realmente, latinoamericanos, hermanos revolucionarios, que tenemos un solo país que se llama la Revolución, el Socialismo, y a compartir con mi parte de la familia que no había visto, a eso vine, a eso vinimos.

(*) Documental de Roberto Chile dedicado a la reciente gira de La Colmenita por Estados Unidos, en el documental se observan pasajes de la obra Abracadabra, una llamada de Gerardo Hernández a Tin Cremata y los niños de La Colmenita y el emotivo encuentro con René en Miami. Este documental íntegro lo pueden descargar y ver en www.revolucionomuerte.org en la sección de documentales.

Amalia Rojas

“Empecé en La Colmenita a los cuatro años, cuando aún no sabía leer ni escribir. Estuve aquí hasta los 15, cuando me fui a estudiar a una escuela formación de altos conocimientos de ciencias y humanidades en La Habana. Pero no pude resistir estar alejada mucho tiempo. Regresé a los 19 años, pero como profesora de actuación de los más pequeños. Ahora, que ya tengo 21 años, estoy asumiendo la responsabilidad de Co-directora de la Compañía, como la mano derecha de Tin.” Además, estudia Preservación y Gestión del Patrimonio en la Universidad de La Habana.

¿Cómo es un ensayo de La Colmenita, cómo funciona la pandilla?

“La llegada es como un hormiguero, algunos niños se sientan a conversar mientras esperan que comience el ensayo, otros corren. Nosotros igual nos divertimos, algunos los acompañan, otros dan los últimos toques para preparar el salón.

Cuando entramos lo primero que hacemos es el ritual, muy útil para organizarnos, lo llamamos el círculo, que no es más que esa figura hecha con los cuerpos en el piso. Así conversamos del ensayo anterior y presentamos lo que haremos en este. Pero lo más importante del círculo es el momento de contar los Bienes, que son buenas acciones que hacemos para sentirnos útiles y que aprendemos una vez que llegamos a La Colmenita. ¡Después la acción!

Subimos al escenario y comienza la primera escena. Desde afuera Tin va dando notas y orientaciones. Adentro los niños se divierten y juegan a hacer teatro, música, danza y algarabía.

Así se suceden las dos horas que pasan volando para poner punto final al ensayo con un nuevo círculo que da el cierre. Así nos despedimos momentáneamente hasta el día siguiente, ansiosos.”

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