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La Habana VIeja

Por la tradición, un cañonazo

Durante mucho tiempo fue un aviso que obligaba a apurar el paso. Hoy, el cañonazo de la 9 de la noche en La Habana, es puramente de valor patrimonial. Por muchos años fue la capital de Cuba una ciudad amurallada, el cañonazo, que en principio fue a las 8 de la noche, indicaba que se cerrarían las puertas y quien no se hallara dentro de sus muros quedaría en los sitios en los que podrían hacer fechorías corsarios y piratas. Todavía quedan vestigios de esas murallas en Cuba, el cañonazo, sin embargo, es un ritual que se ha mantenido aunque no haya puertas que cerrar. La ceremonia, celebrada en la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, data del siglo XVIII.

Vestidos a la usanza de siglos pasados, jóvenes cubanos encienden y disparan el cañón que suele oírse en casi toda la capital, segundos más o menos después de haberse disparado y dependiendo de la distancia en la que se encuentre el transeúnte. Solo durante un lapso breve dejó de escucharse, durante la Segunda Guerra Mundial. El sonido podía delatar la posición de la fortaleza cubana al enemigo y ante una guerra, según dijeron, tampoco se puede desperdiciar pólvora.

A las 9 en punto suena el cañonazo de La Habana. Para muchos no pasa de ser una atracción turística pero su ritual encierra honores a la historia y un celo profundo por la salvaguarda de las tradiciones.

Lo de Lola fue a las tres

Solo un cubano, o alguien familiarizado con la cultura de la Isla, entiende a un isleño cuando asegura que esta es la hora en la que mataron a Lola. Para los antillanos esta es otra manera de decir que son las 3 de la tarde.

Lola, según dicen algunos, era una mujer de la vida a quien mató un amante celoso. Otros aseguran que sólo se trataba de una esposa infiel. En cualquier caso todas las versiones apuntan a un feminicidio por cuestiones de celos. Se cree que la frase se popularizó cuando el presidente de Cuba en dos ocasiones, Ramón Grau San Martín, al mirar su reloj durante uno de sus discursos, señaló que era la hora en que mataron a Lola. Grau San Martín era famoso por ser disparatado en sus alocuciones.

Sea como fuere, las tres de la tarde es en Cuba la hora en la que mataron a Lola, sin que la mayoría de quienes pronuncian la frase hayan sabido nunca quién es Lola, si de veras existió, o por qué murió. La única certeza que sobrevivió al paso de los años es que murió justo a las tres.

Una emisora tan precisa como un reloj

Rítmica, casi musical, es la emisora Radio Reloj. Única de su tipo en Cuba, y muchos aseguran que también en el mundo, tiene la peculiaridad de mantener en vivo el sonido constante del segundero de un reloj. Su nombre bien le viene: da la hora a cada minuto, y en medio de esos intervalos, ofrece noticias nacionales e internacionales. Ajustar las informaciones a 60 segundos, en la mayoría de los casos, obliga a la brevedad y a la precisión.

Al compás de su tic tac amanecen millones de cubanos en la Isla; apremia a los que van de retraso y moviliza al adormecido. No hay más voces que las de sus locutores leyendo las noticias. A las 12 del día, y también a las 12 de la noche, informa acerca de la hora de más de veinte capitales del mundo. Es la única emisora de la Isla que transmite en vivo las 24 horas.

Radio Reloj guarda también su pedazo de historia en la lucha armada de Cuba. Conocida como la Toma de Radio Reloj, un grupo dirigido por José Antonio Echeverría, líder del Directorio Revolucionario, asaltó en 1956 el edificio de esta emisora. Su objetivo era informar al pueblo de que en ese momento se estaría ajusticiando al dictador Fulgencio Batista.
La acción en Palacio Presidencial fracasa y Batista no resultó ajusticiado. La transmisión de Echeverría quedó cortada cuando repetía sus palabras, un empleado encargado de las transmisiones, en otro lugar, sacó del aire la emisora. El joven revolucionario sería asesinado minutos después.

Minuto a minuto, como desde allí suele decirse, Radio Reloj transmite de manera veraz y concisa lo más trascendente del mundo. Cuando en Cuba alguien no quiere que haya dudas sobre su fuente de información dice a su interlocutor: es cierto, lo dice Radio Reloj.

Ivette Fernández

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