Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

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Suerte de ser cubanos

medico3A este joven no lo conozco personalmente. Apenas lo he visto en fotos. De su existencia supe un día de noviembre del 2012, cuando recibí desde Venezuela un correo electrónico con la encomienda de que publicara su “problema” en la Columna de los Lectores. En aquellos momentos luchaba por terminar la especialidad de Medicina General Integral (MGI), pero la falta de un cuño en uno de sus documentos personales le impedía lograr el objetivo.

Atendimos su reclamo, como el de muchos otros que escriben a la Sección, sin nunca sospechar que a partir de ahí surgiría una gran “amistad virtual”, que desde la distancia ha posibilitado descubrir, poco a poco, a un médico de extraordinario valor y sensibilidad, en el cual se mezclan sabiduría, solidaridad, amor por su profesión y los suyos, cubanía, jocosidad, patriotismo y sobre alto sentido del deber.

Ha sido casi un año de continuos mensajes de aquí para allá y de allá para acá. Frankli Santos Proenza, cuetense de 29 años de edad, ha sabido con la picardía innata del criollo develar increíbles anécdotas, maldades cometidas e historias maravillosas de sus años de médico, primero en Sojo Represa, zona del plan Turquino holguinero, donde se ganó el mote de La Pandemia, por los “estragos” que dejaba por donde pasaba; después en la cabecera de su municipio y poco después en el Consejo Popular de Caballería hasta el mes de julio del 2011, cuando salió rumbo a La Habana para su posterior partida hacia la República Bolivariana de Venezuela.

A él le agradecemos haber logrado noticias de primera mano del hermano país, las que inmediatamente compartíamos a través de las redes sociales para así contribuir a que la verdad se abriera paso sobre lo que realmente sucedía allí.

Así conocimos y divulgamos minuto a minuto mucho de lo acontecido en el hermano país durante los días tristes del fallecimiento de Chávez, de las intensas jornadas de duelo, del sepelio del Comandante Supremo y, posteriormente, de las convulsas manifestaciones que rodearon el proceso de elección de Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y las rabietas de Carriles y su seguidores.

medico1Pero, también, de cómo él, y los demás cubanos en tierras venezolanas han brindado y ofrecen atención médica a todo el que lo necesite en hospitales, consultorios y en los lugares más intrincados donde los sectores más pobres de la nación bolivariana tuvieron, por primera vez, acceso a los servicios básicos de salud con la llegada de los nuestros a través de la Misión Barrio Adentro.

Franklin ya es especialista en MGI, reserva del coordinador de su Centro de Diagnóstico Integral (CDI) y se desempeña como activista docente (es como decir director de escuela), labor que le consume las casi 24 horas del día, pero que asume con toda la pasión que le cabe en su pecho, “porque le gusta”. Hoy ese esfuerzo tiene recompensa: Se ha ganado el respeto de profesores y estudiantes, a pesar de su corta edad.

Vale entonces conocer un poco más a este holguinero, que siente especial orgullo por su país cuando sale a la calle (de terreno) y lo llaman desde lejos con cariño: ¡Cubaaaaaaaa! Y él sin pensarlo responde: “Háblame” (forma característica del venezolano de demostrar que está listo para lo que sea).

“Después de dos horas de un vuelo tranquilo, arribé a Venezuela el 10 de julio de 2011. En la lista de más de 140 colaboradores que llegamos esa noche, fui el único a quien le dijeron que trabajaría en un estado llamado Cojedes. El nombre no me pareció muy atractivo y al preguntar algunos datos relevantes de dicho lugar, un señor de los que laboraba en ese entonces en el aeropuerto internacional de Maiquetía me dijo que era una zona muy tranquila, de llanos y crianza de ganado.

“La breve explicación más que tranquilizarme hizo que el desconcierto aumentara. Para ser sincero, jamás había escuchado mencionar el nombre de ese estado venezolano. Después de casi seis horas de viaje llegué a Cojedes al otro día en horas de la mañana. Allí me esperaba una nueva noticia: me quedaría trabajando en el municipio cabecera, San Carlos. Desde entonces laboro en la comunidad de San José de Mapuey, distante a cuatro kilómetros de la casa.

“Viajo a diario en las busetas venezolanas, aunque ya hago ¨botellas¨ igualito que en Cuba, con la diferencia de que aquí se le llaman ¨colas¨, al que se le ocurra pedir una “botella” de seguro le dirán que es un borracho y que si quiere beber, pues que trabaje jejeje.

medico4  “Un mes después se me unió mi esposa Yisel Durán, médico también que trabaja en el consultorio de Los Colorados, otro sector del mismo municipio, donde comparte consulta con colegas venezolanos. Además hay una clínica estomatológica, que por suerte acoge a su mamá, la doctora Miraida Castañeda Rubio, quien aún carga el olor de Cuba, pues hace solo tres meses anda por estos lares.

“Ellas no hacen ¨botellas¨, así que soy yo el único de los tres en lanzarse todos los días a tan desesperante aventura. Ya han transcurrido dos largos años del arribo de mi esposa y yo a este país. Yisel, a pesar de ser aún residente de segundo año de la especialidad de MGI tiene sus pacientes en este sector. Atiende una consulta y a estudiantes de primer y segundo años del Programa Nacional de Formación de Médico Integral Comunitario, entre otras tareas de docencia. Mi suegra, de 56 años de edad, es Odontóloga y no obstante de su poco tiempo en la misión ya tiene fama de “buena mano” y los pacientes le fluyen a montones para ser atendidos por ella y para elogiar sus hermosos ojos verdes.

“Nos ha servido de mucho estar los tres juntos en esta misión, pues en más de una ocasión hemos valorado de conjunto a algunos enfermos por tener patologías relacionadas con la especialidad de cada uno de nosotros y nada mejor que los debates se hagan en familia. Así transcurren nuestros días compartiendo vivencias, venturas y desventuras y a la hora de extrañar la familia y la patria hacemos que el dolor sea menos.

“En el consultorio de Mapuey, lugar donde se atienden pacientes tanto del área como de comunidades cercanas al mismo, diariamente veo entre 25 a 35 personas, de todos los grupos de edades y con una gran gama de patologías de las cuales, por las características particulares de nuestro sistema de salud, muchas no había tratado, como son la Enfermedad de Chagas (con su respectiva cardiopatía chagásica), el marasmo, dengue (que es tan frecuente aquí como un catarro en Cuba), entre otras…

“He aprendido muchas cosas de los venezolanos, como secretos de su cocina. Por ejemplo, las arepas constituye el principal alimento de los venezolanos, la consumen tanto en el desayuno como en la cena; empanadas (son como las cubanas); platos como el pasticho (una mezcla de pastas con carnes en forma de pastelito), carotas con queso (frijoles negros con queso), cachapa (unas tortas de maíz elaboradas en sartén o budares), que son riquísimas jejeje y que se comen con una base de mantequilla, luego otra de queso y se le añade carne, los cubanos, por supuesto, le ponemos carne de cerdo frita.

“También nos hemos tenido que acostumbrar a su lenguaje. Fíjate que a la caldosa la llaman sopa; a los frijoles, caraotas; al bus, buseta; al ahora, ahorita y viceversa. Espérate para ellos es, ya va; calabaza, auyama; malanga; ocumo, boniato; batata, maíz, jojoto; limón, chinoto; niños, carajitos; rastra; gandola; un frasco, perol; cacharra, tacita; taza del baño, poceta; frutabomba, lechosa; borracho, rascao; desaprobado, raspao; amigo, pana; a lo bien hecho, fino; a los tarros; cachos; personas no gratas; muérganos y así una lista interminable de palabras que cuando hablas por primera vez con uno de ellos piensas que es de otro país que no habla el español, pero son divertidas las pláticas.

“Sobre la comunicación con ellos tengo miles de anécdotas, pero hay una que nunca podré olvidar. En una ocasión estábamos de guardia mi esposa y yo y llegó una paciente con cifras elevadas de tensión arterial y le dimos una tabletica de Captopril y le dijimos: ¨ahora se la toma y espere 45 minutos afuera. A los 45 minutos la señora vuelve y nos pregunta: ¿ya me puedo tomar la pastilla doctor? Nosotros asombrados le dijimos, señora la tableta se la debió haber tomado desde que salió de la consulta, a lo que respondió, ¨pero usted me dijo que me la tomara ahora¨.

medico2“¿Extrañar, nostalgia? Las dos sensaciones se entremezclan. Se extraña nuestra tierra, la familia, la Patria; los amigos, la libertad de movimiento de las calles cubanas, la tranquilidad política-es muy convulsa aquí-. Cuando pienso en mi terruño me aferro a una bandera cubana que aquí tenemos, pongo el disco Pablo querido y canto la canción “Proposiciones” y dejamos que fluya el “gorrión” por medio de la música que tanto anhelamos.

“Muchos creen que exageramos cuando contamos que al ver a través de la televisión cubana (acá llega la señal) imágenes de Holguín o Cueto, brincamos de alegría y aunque parezca cursi, a veces más de una lágrima brota de nuestros ojos…

“Hablamos con venezolanos sobre las cosas de Cuba, aclaramos sus dudas. Siempre a partir de este archipiélago caribeño es mucho más de lo que ellos conocen y se dice de él, pero fundamentalmente les explicamos cómo somos los cubanos, cómo vivimos entre amigos y familia, siendo una masa de amor fácil de moldear. Ellos por su parte afirman que les llama la forma en que amamos nuestra tierra y cómo la defendemos, pues se nota en nosotros la emoción al decir la palabra CUBA. Siempre respondo a esa afirmación diciendo que no pedimos nacer cubanos, sencillamente, tuvimos mucha suerte…”