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Opiniones | Yaima Puig Meneses

Al Sur del Río Bravo: forjando el sueño (II y final)

¿Cómo lograr unir tanta diversidad bajo objetivos comunes? Insisten en preguntarse muchos cuando apenas nos separan horas para ver hecho realidad uno de los más viejos sueños de América Latina y el Caribe: la concreción de un auténtico mecanismo de integración regional el cual tomará vida el próximo 2 de diciembre en Caracas, Venezuela, cuando quede oficialmente constituida la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

Será este un proceso de unidad, reconocimiento y reafirmación regional sin precedentes en nuestra historia, con el claro propósito de aprender a mirarnos por dentro, lo cual nos permitirá estar mejor preparados para caminar juntos.

Y precisamente uno de los mayores retos de la CELAC, estará en hacer frente a los más diversos desafíos, desde los problemas sociales existentes en la región —registrada como la más desigual del mundo a pesar de que posee inmensas riquezas naturales y económicas—, pasando por el enfrentamiento de conjunto a la actual crisis económica, hasta las posibles amenazas a nuestras independencias.

El camino a transitar no será sencillo, nunca lo ha sido. Una vez instituida la CELAC, deberá ser capaz de organizar una agenda de trabajo que le permita consolidar una integración en favor de los intereses políticos, económicos y sociales de nuestros pueblos.

Solo entonces, este nuevo organismo regional podrá concretar sus aspiraciones de enfrentar entre sus propios gobiernos los problemas que surjan en la región sin necesidad de acudir a otras instancias. Cumpliendo con esa indispensable premisa, la CELAC podrá fortalecerse como herramienta política genuinamente latinoamericana y caribeña, capaz de defender intereses comunes bajo los principios de soberanía y libre determinación de las naciones.

Unidad más allá de las diferencias lingüísticas, económicas, naturales, sociales, culturales… Integración más allá del ámbito comercial. Serán estas las bases sobre las cuales iniciará su funcionamiento la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Su propósito es que avancemos juntos estableciendo real cooperación en cada uno de los cinco grandes bloques que articularán a este nuevo organismo: el político, el energético, el de desarrollo social, el ambiental o de cambio climático y el económico-financiero.

Para ello se hace necesario entonces, aprovechar mejor las características y temas que nos unen, pues el conocimiento profundo de nuestras realidades nos permitirá consolidar mejor cada paso. Es esa una responsabilidad que no podemos evadir.

Los siglos de explotación económica, saqueo de recursos, golpes de estado, imposición de gobiernos títeres, intervenciones militares, penetración ideológica, cultural y más, que han sufrido nuestros pueblos desde el Sur del Río Bravo hasta la Patagonia, no pueden ser un mero compendio de motivaciones para lamentarnos. Es tiempo ya de concretar esfuerzos para que el futuro de Nuestra América se fije irrevocablemente sobre los fuertes lazos de la unidad.

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