Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Juan Carlos Ramírez | Opiniones

Chávez, el revolucionario cabal

Palabras pronunciadas en el acto de condecoración a periodistas cubanos con la Distinción Félix Elmuza, el 19 de marzo de 2013

Compañeras y compañeros:

Representa un alto honor para mí hablar en esta ceremonia a nombre de todos los condecorados con la Distinción “Félix Elmuza”, conferida por el Consejo de Estado a propuesta de la Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba, la más alta condecoración que se otorga a quienes durante más de quince años han mantenido un trabajo ininterrumpido y destacado en las filas del sector.

Hoy, mis palabras quisiera dedicarlas a la evocación de tres grandes hombres.

Estoy convencido que interpreto el sentir de todos mis colegas al afirmar que el recuerdo inicial en este minuto vaya a la memoria y el ejemplo, la vida y la obra, del inmortal Comandante Presidente Hugo Chávez Frías, a quien la muerte no logró vencer, porque su legado imperecedero se multiplicará eternamente entre todos los pueblos amantes de la justicia social, la independencia y la paz.

Mucho se ha hablado por estos días de Chávez, el extraordinario ser humano, el revolucionario cabal, el líder que arrastraba a las masas, el mejor amigo de los cubanos, al decir de Fidel.

Los periodistas cubanos sentimos una honda satisfacción cuando hace solo unos días se les entregó a sus familiares el Premio Nacional de Periodismo José Martí, en cumplimiento de un acuerdo del Octavo Congreso de nuestra organización. Galardón más que merecido a quien nos legó profundas enseñanzas de cómo comunicar ideas y transmitir mensajes de una manera directa y elegante, además de ser gestor principal de excelentes medios de comunicación.

Ahí quedan para la posteridad su columna semanal “Las líneas de Chávez”, su programa con máxima audiencia “Aló Presidente”, su intercambio permanente y abierto con el pueblo. Ahí se mantienen hoy Tele Sur y también la Radio del Sur, enfrentando desde nuestras posiciones el poder hegemónico mediático de las grandes trasnacionales de la desinformación.

De seguro, las palabras de su compatriota José Vicente Rangel ilustran quién fue el Chávez mediático que derribó barreras y puertas con sus mensajes:

“Chávez es un fenómeno comunicacional. Quizás lo más importante es que lo hace de manera espontánea, no hay una actitud forzada por parte de él.

“Frente a Chávez estamos ante el gran comunicador, el hombre que comunicó lo que mucha gente no podía transmitir; por consiguiente, democratizó la comunicación. Chávez liberó la comunicación, la convirtió en una manera de acercarse al pueblo, y además en la vía para que el pueblo participara de su proyecto político y de sus ideas”.

Por otra parte, ningún cubano o cubana ha permanecido al margen de la celebración este año del 160 aniversario del natalicio de José Martí, el Apóstol de la independencia, aquel que supo aunar esfuerzos y voluntades para llevar adelante la “guerra necesaria” y que, para gloria nuestra, para lograr sus objetivos también acudió al periodismo.

Como se conoce, la tarea de dirección o fundación de periódicos y revistas acompañó a Martí en toda su vida, convirtiéndose en maestro, soldado y artista del periodismo revolucionario. Ahí están para siempre El Diablo Cojuelo, la Revista Universal, la Revista Venezolana, La Edad de Oro y otros, hasta llegar a la que fue su mayor creación: Patria, fundado el 14 de marzo de 1892. Allí, como quizás en ningún otro periódico, hizo realidad su convicción de que “la prensa no es aprobación bondadosa o ira insultante; es proposición, estudio, examen y consejo”.

El periodismo martiano sigue siendo escuela, a él necesariamente tendremos que acudir una y otra vez, si queremos cumplir con la gran encomienda que hoy tenemos por delante de hacer un mejor periodismo, que significa ser más profesional, como lo requiere el sueño del Socialismo cubano que nos empeñamos en seguir construyendo y lo hacemos a partir de grandes cambios asumidos entre todos para llevar adelante nuestra sociedad.

Chávez, además de gran bolivariano, fue un profundo martiano, como también lo fue Félix Elmuza, aquel valiente periodista que en el momento preciso supo cambiar su pluma por el fusil para sumarse a la epopeya del Granma y venir a combatir por la libertad de la Patria.

De Félix Elmuza tenemos que hablar y conocer más. Con apenas 20 años publicó la revista Amena, obtuvo el certificado de aptitud periodística otorgado por Escuela Profesional de Periodismo “Manuel Márquez Sterling”, en 1949 ingresó en el Colegio Nacional de Periodistas y ese año se graduó de Periodismo, en la escuela Márquez Sterling.

Ejerció la profesión en el diario El Sol, de Marianao, donde redactaba la sección “Noticiario Municipal”. Trabajó también como reportero en La Prensa y La Discusión, y en la emisora Radio Progreso.

Fue en 1953 cuando tomó el camino del exilio por sus actividades revolucionarias y en febrero de 1956 se reunió con Fidel Castro en México para integrar la fuerza expedicionaria del yate liberador. Días después del desembarco, junto a otros combatientes, fue hecho prisionero y vilmente asesinado.

Compañeras y compañeros:

De Chávez, Martí y Félix Elmuza tenemos que seguir aprendiendo, de sus ejemplos como revolucionarios íntegros que hicieron del periodismo un arma insustituible de combate.

Cada uno de ellos hizo lo que le correspondió hacer en su momento, sin vacilaciones, con un amor supremo por la causa revolucionaria, entregando lo mejor de sí, hasta su propia vida.

Ahora, en medio del proceso orgánico del Noveno Congreso y en el año del 50 aniversario de la Unión de Periodistas de Cuba, redoblemos nuestro compromiso de ser eternamente fieles seguidores de sus legados, conscientes de que la semilla que plantaron sigue germinando, crecerá y se multiplicará indetenible en el corazón y el alma de todos los pueblos del mundo.

Muchas gracias.

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