Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Bruno Rodríguez Parrilla | Opiniones

Cuba continuará sin descanso la batalla por un mundo mejor

Discurso del Excmo. Sr. Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, en la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación del MNOAL, Egipto, 9 de mayo de 2012

Señor Presidente:

Agradezco al gobierno y pueblo egipcios por su hospitalidad y las condiciones creadas para nuestro trabajo.

La labor de Egipto como Presidente de nuestro Movimiento en los últimos tres años, en medio de un complejo escenario internacional, merece especial reconocimiento.

Estamos convencidos de que bajo la Presidencia de la República Islámica de Irán, a partir de agosto próximo, el MNOAL consolidará los logros alcanzados y continuará su avance.

Señor Presidente:

Si bien nuestra convicción colectiva de que la existencia y activismo del Movimiento de Países No Alineados son imprescindibles frente a los graves desafíos que enfrenta la comunidad internacional, no hemos sido capaces de mantener una voz unida ante algunos de los problemas más acuciantes del mundo de hoy, en particular los relacionados con la paz y la seguridad internacionales. Hemos alcanzado resultados, es innegable, pero estos son insuficientes.

Vivimos un momento decisivo en la historia de la humanidad. Las amenazas que se ciernen sobre el mundo atentan contra la soberanía de nuestras naciones y la autodeterminación de nuestros pueblos. Ponen en peligro la propia existencia de la especie humana. En pocas décadas, será irreversible la degradación de las condiciones de vida en el planeta. En pocas horas, ocurriría lo mismo si se empleara solo una pequeña parte del arsenal nuclear existente.

Las guerras de conquista, la agresión y ocupación ilegal de países, la intervención en los asuntos internos de los Estados, el armamentismo, el cambio climático, el saqueo de los recursos naturales de los países del Sur constituyen, entre otras, graves amenazas a la paz y la seguridad internacionales.

La aplicación de nuevas doctrinas intervencionistas y la manipulación de los conceptos de “responsabilidad de proteger” y “seguridad humana” junto a las tesis de “cambio de régimen” y las nuevas concepciones estratégicas de la OTAN, auguran un nuevo reparto del mundo si las fuerzas que precisamente nosotros representamos no estamos a la altura de esa amenaza inminente. Es preciso que ante la codicia por el petróleo, el agua, los minerales estratégicos y frente a las ansias geopolíticas de las grandes potencias, creemos un valladar que preserve la independencia y soberanía de nuestras naciones.

Estamos en tiempos en que nada debería impedir la unidad de nuestro Movimiento en torno a sus principios y propósitos. No es el momento de potenciar nuestras diferencias ni de fomentar la división. Es precisamente en circunstancias como estas cuando la solidaridad, que debería ser la piedra angular de nuestros actos, debe manifestarse con mayor claridad.

Lo que actualmente ocurre con un país hermano miembro del Movimiento, la República Árabe Siria, es muy ilustrativo de los serios peligros a que nos veremos todos expuestos, si aquellos que pretenden imponer doctrinas que justifican el empleo de la fuerza logran sus objetivos. Confiamos en la capacidad del pueblo y el gobierno sirios para resolver sus problemas internos mediante el diálogo y la negociación.

Los principios de soberanía, integridad territorial y no injerencia en los asuntos internos de los Estados son inviolables. Sin ellos, las naciones pequeñas y débiles serían abandonadas a merced de las grandes y fuertes. Cuba se opone y se opondrá a toda acción de fuerza violatoria del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas y llama respetuosamente a todos los integrantes del Movimiento de Países No Alineados a asumir igual actitud.

La promoción de la paz, la solidaridad, la justicia social y el desarrollo sostenible, es el único camino para asegurar el futuro, y la relevancia del Movimiento de Países No Alineados sólo estará garantizada si nos mantenemos fieles a los principios fundacionales acordados en Bandung y a la Declaración de Propósitos y Principios y el papel del Movimiento en la actual coyuntura internacional, adoptada en la XIV Cumbre de La Habana en 2006.

Apoyamos la causa del pueblo palestino y su derecho inalienable a la autodeterminación en un Estado independiente y soberano, que tenga su capital en Jerusalén Oriental. No cejaremos en nuestro reclamo a favor de Palestina como Estado miembro de las Naciones Unidas.

Apoyamos la causa de aquellos otros pueblos cuya soberanía e integridad territorial se ven amenazadas, y respaldamos firmemente el derecho legítimo de Puerto Rico a ser independiente.

Condenamos la imposición de medidas coercitivas unilaterales y los injustos e ilegales bloqueos. Rechazamos las negativas prácticas de certificar países en función de los patrones y los intereses de los poderosos.

Debemos trabajar sin descanso para que cesen la manipulación política, la selectividad y el doble rasero en el tratamiento de los derechos humanos. El Movimiento debe cerrar filas frente a injustos ejercicios de condena a nuestros miembros y a la pretensión de imponer patrones hegemónicos en materia de democracia. Es preciso oponerse a los intentos de imponer el “pensamiento único” como patrón universal.

Nuestro Movimiento debe defender tanto la necesidad de que existan las Naciones Unidas, como su profunda reforma y democratización. Hay que fortalecer el papel rector de la Asamblea General, único órgano de las Naciones Unidas donde no hay lugar para la dominación y la opresión, donde todos tenemos voz y voto, y no existe el obsoleto poder de veto.

Es indispensable refundar el Consejo de Seguridad, para convertirlo en un órgano equitativo y representativo, que actúe en nombre de todos y dentro de su mandato, sin invadir, como lo está haciendo con creciente frecuencia, las funciones y prerrogativas de otros órganos del sistema, en especial, la Asamblea General.

La grave amenaza que representan las más de 20 000 armas nucleares existentes en el mundo, nos obliga a mantener el desarme nuclear como uno de los objetivos priorizados del Movimiento. Mientras siguen sin aparecer los 30 mil millones de dólares anuales que se requieren para encarar los graves problemas alimentarios, los gastos militares mundiales continúan incrementándose, casi la mitad concentrados en la superpotencia.

Debemos exigir que cese la manipulación de la no proliferación, basada en el doble rasero y el interés político, en la existencia de un club de privilegiados y en la negación del derecho al uso pacífico de la energía nuclear a los países del Sur, como ocurre con la República Islámica de Irán.

Hoy todos somos testigos de la profunda crisis económica global resultante del estruendoso e irreversible fracaso de una concepción económica y política impuesta al mundo, el neoliberalismo y la globalización neoliberal. Nuestros pueblos son las principales víctimas de esa crisis.

Se han multiplicado la inestabilidad, la especulación, la deuda externa, el intercambio desigual, la pobreza, la desigualdad y el abismo entre el Norte opulento y el Sur desposeído. Solamente entre el año 2000 y el 2011, el Tercer Mundo pagó 7,2 billones de dólares por concepto de servicio de la deuda, para un promedio anual de 370 mil millones de dólares, según datos del 2011 del FMI.

A ello se unen, de forma sistémica, las crisis alimentaria, social y energética, así como la despiadada destrucción del planeta como resultado de la irracional codicia capitalista y de los insolentes e insostenibles patrones de producción y consumo que son inherentes a las sociedades desarrolladas y que paulatinamente se están transfiriendo a nuestras naciones.

Nuestro planeta no puede darse el lujo de continuar sin una política coherente y efectiva para contener el cambio climático.

Corresponde también a nuestro Movimiento la tarea impostergable de promover un nuevo orden mundial de la información y las comunicaciones. No podemos continuar aceptando que la manipulación sea la práctica cotidiana. Se interpreta y escribe la historia desde la óptica de los poderosos, se destruyen las culturas, se crean estereotipos a conveniencia y se promueve el consumismo más irracional.

Debemos exigir y defender las reivindicaciones de los miles de millones de seres humanos que viven en los países del Sur y reclaman sus derechos. Ese es el mandato que nos plantean nuestros pueblos y el Movimiento tiene la responsabilidad de actuar en la búsqueda de soluciones.

Para lograrlo, será indispensable fortalecer nuestra unidad de acción y la solidaridad mutua, sobre la base del respeto a la diversidad. Esa es la condición fundamental de nuestra fortaleza.

Señor Presidente:

Cuba ha tenido que pagar un precio muy alto por la defensa de su independencia y soberanía. Nuestro heroico pueblo ha resistido el bloqueo más largo y cruel de la historia, impuesto por la potencia más poderosa de la Tierra. Pero nos mantendremos firmes en la defensa de nuestras conquistas y en el perfeccionamiento de nuestro sistema, sin imposiciones externas, dispuestos al debate abierto y a las ideas más avanzadas de nuestra época

Nuestro país se honra en ser uno de los fundadores del MNOAL y agradece profundamente la solidaridad y el apoyo que siempre ha recibido del Movimiento.

A nombre de nuestro pueblo, les reitero la firme voluntad de Cuba de continuar sin descanso, junto con todos los integrantes del Movimiento de Países No Alineados, la batalla por un mundo mejor, en el que se respete el derecho de todas las naciones a la justicia, a la paz y al desarrollo.

Muchas gracias

(Cubaminrex)

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