Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Abelardo Moreno | Opiniones

Cuba persistirá en la denuncia del orden internacional insoportable que padecemos

Excelentísimo Dr. R.M. Marty M. Natalegawa, Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Indonesia:

Estimados Ministros y Jefes de delegaciones:

Estimados Delegados e Invitados:

Conmemoramos ahora los 50 años del Movimiento de Países No Alineados y confirmamos la completa vigencia de su objetivo histórico. Hemos sobrepasado los intentos de dividirnos y los desafíos a nuestra propia existencia, y enfrentado con éxito la unipolaridad que se nos pretendió imponer. Hemos decidido asumir los nuevos retos de esta época difícil, y sabemos que nuestra tarea esencial, después de casi concluida la descolonización, está aún por hacerse.

No se podría subestimar nuestra enorme fuerza, por ahora dormida. Somos una comunidad de 3600 millones de personas, ocupamos 54 millones de kilómetros cuadrados y tenemos todos los recursos naturales. Las culturas del Sur son profundas y milenarias. Nuestros pueblos son nobles y trabajadores.

Sin embargo, nuestro PIB es el 11,9% del mundial; con el 54 % de la población, recibimos el 20% de la riqueza, tenemos solo el 13% de las computadoras. Nuestra mortalidad infantil es más de nueve veces la del Norte. Consumimos apenas el 25% de la energía.

Tenemos independencia, pero no soberanía sobre nuestros inmensos recursos. El desarrollo sostenible que nos propusimos sigue siendo un sueño. Prevalecen patrones de producción y consumo irracionales que empobrecen a nuestros pueblos, enriquecen a los poderosos y destruyen al planeta. En las relaciones internacionales nada democráticas, nuestra voz apenas cuenta.

Sin embargo, de los 29 países que se reunieron en la Cumbre de Bandung, hemos pasado a ser 120 naciones No Alineadas. De los diez principios fundacionales y plenamente vigentes que allí se acordaron, nacieron en La Habana los Propósitos y Principios que sirven de guía a nuestra acción en la coyuntura internacional actual. Después de 15 Conferencias de Jefes de Estado o Gobierno, y 15 reuniones ministeriales, contamos con estructuras de concertación en las principales sedes internacionales.

Señor Presidente:

Gracias al trabajo serio y mancomunado de todos sus integrantes, el Movimiento lanzó, hace casi 40 años, la iniciativa del Nuevo Orden Económico Internacional, como justo reclamo a favor de un sistema de relaciones internacionales capaz de responder a las necesidades de las naciones pobres y subdesarrolladas.

Sin embargo, la brecha entre países ricos y pobres crece; la deuda externa, varias veces pagada, se multiplica e impide la capacidad de muchos países del Sur de crecer y desarrollarse; la globalización, favorece sólo a un selecto grupo de países industrializados; los subsidios y las medidas arancelarias y no arancelarias impiden el acceso de los principales productos de exportación de nuestras naciones; los precios del petróleo aumentan y, con ellos, los de prácticamente todas las mercancías.

Con menos de la mitad de los recursos que hoy se dedican a las armas, se podría eliminar la pobreza extrema que padecen 1400 millones de personas, salvar a 11 millones de niños que mueren cada año por causa del hambre y de enfermedades prevenibles, o enseñar a leer y escribir a los 759 millones de adultos analfabetos.

El precio de los alimentos acusa un crecimiento exponencial que amenaza la vida de 1 000 millones de hambrientos y llevará al hambre a cientos de millones más, lo que requiere una urgente movilización internacional para evitar devastadoras consecuencias sociales e inestabilidad política.

Señor Presidente:

El Movimiento, a lo largo de su historia, ha contribuido de manera destacada a la lucha contra el colonialismo y el neocolonialismo, el apartheid y por la liberación nacional de los pueblos bajo dominación extranjera. Pero, el pueblo palestino sigue siendo víctima de la ocupación, la violencia y la muerte de sus hijos, y la potencia ocupante, con el apoyo de los Estados Unidos, sigue impidiendo la creación de un Estado Palestino viable e independiente con Jerusalén Oriental como su capital. Es hora de que la Asamblea General de Naciones Unidas acepte en su seno a un Estado Palestino libre e independiente, sin que las fronteras de 1967 sean mutiladas al antojo de la potencia ocupante y sus aliados.

Nos comprometimos al respeto de la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones; a la igualdad de derechos de todos los Estados; y a no permitir la injerencia extranjera en los asuntos internos, mientras afirmamos que “ningún Estado o grupo de Estados tiene el derecho de intervenir directa o indirectamente, y sea cual fuere el motivo, en los asuntos internos o externos de otro Estado”.

En Bandung y en La Habana, nos opusimos resueltamente a la agresión, al uso de la fuerza, a la amenaza y a la coacción, como también en la XIV Cumbre rechazamos con toda energía los intentos de “cambio de régimen”, y llamamos a garantizar que todo país se abstuviera de recurrir a la agresión u otros actos que impliquen el uso de la fuerza directa o indirecta.

¿Pero, qué sucede hoy en Libia? ¿No podría suceder lo mismo en otras naciones miembros de nuestro Movimiento? ¿Acaso no es evidente la capacidad cada vez más efectiva de los Estados Unidos y de la OTAN para imponer acciones en las Naciones Unidas, a todos los niveles, contrarias a las razones que dieron origen a dicha Organización. Sin agotar los instrumentos diplomáticos, sin siquiera emplear métodos pacíficos.

Los abusos cometidos en la aplicación de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad sobre Libia constituyen un crimen internacional y un acto de agresión manifiesto, independientemente de lo que cada uno de nosotros pueda pensar sobre el gobierno de ese país.

La OTAN utiliza su armamento más moderno y letal, incluido los aviones norteamericanos sin piloto. Sus bombardeos dan muerte a los propios civiles que supuestamente pretenden proteger. Anuncia el envío de asesores militares para intervenir en el conflicto y entrega armas y financia a una de las partes. Declara abiertamente el “cambio de régimen”.

Cuba, junto a otros países, ha reclamado al Consejo de Seguridad la adopción de medidas para el cese de las hostilidades en Libia, y apoya las propuestas y acciones de la Unión Africana para lograr un proceso de diálogo que permita a los propios libios solucionar sus diferencias sin injerencia extranjera.

Lo que hoy sucede nos atañe a todos. El Concepto Estratégico de la OTAN, actualizada el 19 de noviembre de 2010 en la Cumbre de Lisboa, no sólo redefine unilateralmente lo que considera “riesgos” para los países del bloque, sino también postula que el acceso a la energía constituye un objetivo estratégico a lograr.

El nuevo documento de la OTAN señala y cito: “Las limitaciones medioambientales y de recursos clave, incluidos los riesgos para la salud, el cambio climático, la escasez de agua y el aumento de las necesidades energéticas, van a conformar aún más el entorno de seguridad futuro en áreas que atañen a la OTAN…Las crisis y los conflictos fuera de las fronteras de la OTAN pueden suponer una amenaza directa para la seguridad del territorio y las poblaciones de la Alianza. Por este motivo, la OTAN va a implicarse, donde sea posible y cuando fuera necesario…” Fin de la cita. Todo está claro. No requiere comentario alguno.

El pueblo cubano ha hecho mucho por la vida y comparte la preocupación y el dolor por la muerte de personas en cualquier lugar y circunstancias; pero no puede aceptar “el uso de todos los medios” al alcance para la supuesta protección de civiles, porque todos sabemos que es el camino a la agresión militar y al asesinato de personas inocentes, para servir intereses específicos de un país o grupo de países. No podemos aceptar la hipocresía de los que invaden para proteger civiles, mientras llaman daños colaterales al millón de muertos que han provocado en años recientes.

Se imponen conceptos como soberanía limitada, intervención humanitaria, guerra preventiva o responsabilidad de proteger, que son contrarios, en su esencia misma, a los principios más sagrados del Movimiento de Países No alineados y de las Naciones Unidas, y que están concebidos como vehículos para violar la soberanía, apoderarse de los recursos y mutilar la independencia de nosotros, los países pobres, nunca de los poderosos.

Nuestros principios debieran ser siempre respuesta y valladar a la naturaleza hegemónica de aquellos que en el pasado nos colonizaron y todavía nos explotan. Es preciso actuar sin vacilación, con la fuerza de la unidad y la solidaridad, en defensa de los Propósitos y Principios por los que hemos luchado en estos 50 años.

Es urgente que el Movimiento ocupe su verdadero lugar en la Asamblea General de las Naciones Unidas y conquiste para esta todos los poderes que le asigna la Carta y le usurpa, el Consejo de Seguridad.

Excelencias:

El logro del desarme nuclear y del desarme general y completo bajo un estricto y eficaz control internacional, son también propósitos inalcanzados de nuestro Movimiento.

La existencia de las armas nucleares, junto al cambio climático, constituye el principal y más urgente peligro para la supervivencia de la especie humana. Sólo el empleo de una parte ínfima del enorme arsenal nuclear mundial, provocaría el invierno nuclear que aniquilaría casi todas las formas de vida en el planeta.

Luchar por un mundo libre de armas nucleares, aunque parezca inalcanzable, es la única garantía de que éstas no sean utilizadas.

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en su mensaje denominado “En una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad” dijo:

“Los pueblos están en el deber de exigir a los líderes políticos su derecho a vivir. Cuando la vida de su especie, de su pueblo y de sus seres más queridos corren semejante riesgo, nadie puede darse el lujo de ser indiferente, ni se puede perder un minuto en exigir el respeto a ese derecho; mañana sería demasiado tarde”.

Señor Presidente:

Pese a todos los retos y dificultades, Cuba persistirá, por mandato soberano de su pueblo, en la denuncia del orden internacional insoportable que padecemos; en la defensa de los ideales de emancipación, justicia y solidaridad de la Revolución cubana; en la construcción de un modelo de socialismo autóctono, humano, democrático y eficaz.

Muchas gracias.

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