Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Bruno Rodríguez Parrilla | Opiniones

Cuba rechaza enérgicamente las amenazas de Gran Bretaña contra la soberanía de Ecuador

Intervención de Bruno Rodríguez Parrilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, en el IX Consejo Político Extraordinario de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Ecuador, 18 de agosto de 2012, “Año 54 de la Revolución”

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Queridos compañeros:

Traigo un saludo afectuoso y fraterno al pueblo ecuatoriano, a la República de Ecuador, a la Revolución Ciudadana y al compañero presidente Correa; y un abrazo de solidaridad irrestricta, indefectible, al hermano pueblo ecuatoriano en circunstancias de amenaza a la soberanía del Ecuador y al Derecho Internacional.

Cuba rechaza enérgicamente las amenazas del gobierno de Gran Bretaña e Irlanda del Norte de suspender la inviolabilidad de la Embajada del Ecuador en Londres y de penetrar en este predio diplomático.

Estas amenazas constituyen un acto hostil, una violación incuestionable del Derecho Internacional y un atentado a la soberanía del Ecuador, que ofende y lastima a toda Nuestra América.

La inviolabilidad de las instituciones diplomáticas está claramente establecida en el Artículo 22 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961. Es un principio esencial irrenunciable para el ejercicio legítimo y soberano de la soberanía no solo del Ecuador, sino de cualquier Estado.

La Convención establece que “los locales de la Misión Diploma son inviolables”. Prescribe que “el Estado receptor tiene la obligación especial de adoptar todas las medidas adecuadas para proteger los locales de la Misión contra toda intrusión o daño y evitar que se turbe la tranquilidad de la Misión o se atente contra su dignidad.”

Cuba enfatiza la necesidad del estricto respeto a la Convención de Viena y a que se garanticen los privilegios, inviolabilidades e inmunidades de la Embajada de Ecuador.

La inviolabilidad de una sede diplomática debe ser garantizada bajo cualquier circunstancia. No podría ser de ninguna otra manera. Así lo practican y entienden todos los Estados, con independencia de su sistema político, poderío económico, como lo evidencian, por ejemplo, las declaraciones que voy a citar.

En ocasión de sucesos ocurridos en una embajada en fecha reciente, se hizo la declaración siguiente —cito textualmente—:

“Es obvio para el mundo entero que estos hechos” —es decir, una irrupción— “en los predios de una Embajada son una grave violación de la Convención de Viena que establece que el País Huésped debe proteger las instalaciones de una Misión Diplomática contra cualquier irrupción, daños o disturbios.  Esto es un incumplimiento de las responsabilidades internacionales de las que cualquier nación debería avergonzarse.

“Debemos ser absolutamente claros de que la existencia de dificultades en las relaciones bilaterales nunca, de ninguna manera y bajo ninguna circunstancia puede ser pretexto para no proteger el personal diplomático y las instalaciones diplomáticas”, fin de la cita.

Esto no es una declaración del Ecuador, es una declaración que hizo el día 30 de noviembre del 2011, el señor Willam Hague, secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido en defensa de la inviolabilidad de una sede diplomática británica.

Otras instituciones internacionales se han pronunciado sobre este tema.

Recientemente se estableció lo siguiente, y cito:

“Recordamos el principio fundamental de la inviolabilidad de las instalaciones diplomáticas y consulares y las obligaciones de los gobiernos anfitriones, incluyendo, bajo la Convención de Viena de 1961 sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena de 1963 sobre Relaciones Consulares, dar todos los pasos apropiados para proteger las instalaciones diplomáticas y consulares contra cualquier irrupción o daño y para prevenir cualquier disturbio a la paz de las Misiones Diplomáticas o cualquier afectación a su dignidad.”

Esto es precisamente una declaración de urgencia emitida por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a solicitud precisamente del Reino Unido, en relación con los sucesos que acabo de mencionar.

Un país de nuestro hemisferio declaró lo siguiente, y cito:  “Han incumplido sus serias responsabilidades en virtud de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, en este caso la de salvaguardar las instalaciones diplomáticas y garantizar la seguridad de las personas internacionalmente protegidas.”  No fue una declaración del ALBA, fue una declaración del gobierno canadiense en aquellas circunstancias.

Otro país de nuestro hemisferio declaró de manera oficial lo siguiente:  “…exigimos al gobierno anfitrión respetar plenamente sus obligaciones internacionales, condenar el incidente, enjuiciar a los responsables y garantizar que incidentes similares jamás vuelvan a tener lugar en la Embajada británica o en ninguna otra Misión”.  Es una declaración del Departamento de Estado de los Estados Unidos.

En segundo lugar, compañero Patiño, compañeros Cancilleres y colegas, es inaceptable que se insinúe siquiera por el Reino Unido que las leyes nacionales de un Estado pueden primar sobre la Convención de Viena sobre Relaciones diplomáticas. Si tal enfoque prevaleciera, estaríamos destruyendo los cimientos básicos del Derecho Internacional.

Consideramos absolutamente legítimas las preocupaciones expresadas por el gobierno del Ecuador respecto a la seguridad e integridad personal del señor Assange, en caso de que este fuera extraditado a los Estados Unidos.  Hay evidencia contundente de violaciones a los derechos humanos, torturas, ejecuciones extrajudiciales, tratos inhumanos y otras acciones inaceptables por parte del gobierno de los Estados Unidos.

¿Qué garantía podría esperarse del país que ha sometido, por dos años, a tratos crueles, inhumanos y degradantes y a un largo período de confinamiento solitario al autor de la filtración de esos documentos clasificados norteamericanos, el ciudadano estadounidense Bradley Manning, quien no ha sido juzgado?

Resulta ilustrativo y peculiar el silencio de los Estados Unidos ante las razonables y legítimas interrogantes del Ecuador respecto a su posición sobre el caso Assange.

Conminamos al gobierno de Estados Unidos a responder con claridad estas preguntas:  ¿Existe un proceso legal en curso o la intención de llevar a cabo un proceso en contra de Julian Assange?  De ser el caso, ¿en qué condiciones y a qué penas máximas estaría sujeto?  ¿Existe la intención de extraditar a Assange a los Estados Unidos?

Por su parte, la actuación de Suecia en este caso, ha sido cuando menos dudosa, desde el punto de vista legal.  Llama la atención que un gobierno como el de Suecia, que se vanagloria de su actuación en materia de derechos humanos, contradictoriamente se niegue a dar garantías de que no extraditará a Assange a un país conocido por violaciones de los derechos humanos, por ejecuciones extrajudiciales, el empleo de la tortura y tratos inhumanos crueles y degradantes.

En opinión de Cuba, la argumentación del caso presentada por el gobierno del Ecuador es resultado de un examen minucioso, responsable y sujeto a Derecho, por lo que debe ser considerado con toda seriedad por las partes involucradas.

La parte ecuatoriana ha llevado a cabo consultas transparentes, constructivas, de buena fe, con todos los gobiernos involucrados y, sin embargo, esta loable actitud no ha sido reciprocada por ellos.

La realidad incuestionable que no puede disimularse con subterfugios legales de ninguna naturaleza, es que nada de esto habría ocurrido, ni estaría ocurriendo, si Julian Assange no hubiese filtrado documentación secreta que muestra atrocidades, crímenes, violaciones de derechos humanos y del Derecho Internacional, intervención e injerencia en asuntos internos de los Estados por parte del gobierno de los Estados Unidos de América.

Tampoco, pienso yo, estaríamos en las circunstancias actuales, si el gobierno de Suecia y el gobierno del Reino Unido hubiesen dado garantías formales y suficientes de que el señor Julian Assange no será extraditado a los Estados Unidos de América.

Reitero el apoyo de Cuba a la búsqueda de soluciones diplomáticas sobre la base de consultas y negociaciones, fundamentadas en los principios de independencia e igualdad jurídica de los Estados, la convivencia pacífica y la proscripción de cualquier tipo de uso o de amenaza de uso de la fuerza.

Cuba respaldará resueltamente, solidariamente, las acciones que emprenda el Estado ecuatoriano para defender su soberanía y ejercer sus legítimos derechos, que es defender el Derecho Internacional y es defender la soberanía de todos nuestros países y de Nuestra América.

Muchas gracias.

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