Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Juana Carrasco | Opiniones

Un día de la alfabetización en tierras venezolanas

Foto de Yander Zamora

CARACAS.- Aprender a leer y a escribir, un sueño para millones en el mundo, fue una realidad cumplida para 1 482 000 adultos venezolanos que en un lapso de dos años lograron ese empeño. En esa campaña, decenas de profesores cubanos asesoraron a 129 000 alfabetizadores venezolanos, maestros y facilitadores nacionales, que ejecutaron un método creado en la solidaria Isla caribeña, el Yo sí puedo.

Aquella labor desplegada desde la Misión Robinson no se puso freno por el éxito primero, todo lo contrario, fue el motor impulsor que tiene prolongación en el Yo sí puedo seguir, el programa que aspira a llevar a toda la población apta a un nivel de sexto grado, y donde también se siente la asesoría cubana.

Por supuesto, tampoco es la meta final, simplemente un peldaño básico en la escalera que asciende por la Misión Ribas para alcanzar el bachillerato o la enseñanza de una profesión técnica, y por la Misión Sucre que les permita un título universitario. Por tanto, no es tarea de un día, sino de la perseverancia y la voluntad desplegada en años…

Este 8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización, cuando Venezuela celebra sus éxitos y persiste en el seguimiento a ese proceso esencial para el desarrollo socio-económico a que aspira para dar el mayor bienestar y calidad de vida a sus hijos, nos acercamos a la master en Pedagogía Gladys Vázquez Figueroa, una brava mujer bayamesa coordinadora de la Misión educativa cubana en Venezuela, quien suma a su vasta experiencia en el campo de la enseñanza más de año y medio en esta tarea internacionalista en la Patria de uno de los más grandes educadores de este continente, Simón Rodríguez, el maestro del niño Bolívar.

Renovador y propulsor en su época de un sistema de educación para formar y transformar a los hombres, Simón Rodríguez tomó para sus quehaceres revolucionarios el nombre de Samuel Robinson, y de él la designación para la Misión que está garantizando la escolarización básica entre los adultos venezolanos.

Coincidiendo con el Día de la Alfabetización, la profe Gladys, como todos le dicen con cariño y respeto, valora así a la Misión Robinson, este reto para la historia, en el que laboran 424 colaboradores cubanos, seguidores de aquellos maestros-misioneros de que habló José Martí:

«La Misión cubana inició sus actividades en Venezuela como parte del Convenio Cuba-Venezuela en el año 2003, cuando arribaron aquí 156 cubanos que compartieron con las estructuras venezolanas, con los profesores venezolanos,  la experiencia del método Yo si puedo de alfabetización, y a partir de ahí se iniciaron todas las actividades de la gran campaña que se realizo en este país para declararlo en el año 2005 como el segundo territorio de América Latina libre de analfabetismo.

«Esto constituyó una victoria para este pueblo, el haber podido incorporar a personas que no sabían leer ni escribir, que estaban en los lugares más apartados. Nuestros colaboradores cubanos de conjunto con los profesionales de Venezuela, lograron llegar a todos los municipios, a los 24 estados, al Amazonas, a los páramos, a las sabanas, a las poblaciones indígenas, a las unidades militares, es decir se trabajo en todos los espacios para alcanzar esta gran victoria del pueblo venezolano».

La batalla que se tradujo en millón y medio de alfabetizados, al decir de la educadora, se prolongó en «una nueva batalla, que dentro del programa Yo si puedo seguir, para lograr la batalla por el sexto grado, la prosecución de estos egresados de estos alfabetizados para alcanzar el sexto grado.

«Esta larga actividad y quehacer de intercambio científico, pedagógico, a partir de los logros de la pedagogía cubana permite hablar hoy de 555 000 venezolanos que alcanzan el sexto grado como nivel escolar mínimo y nos estemos proponiendo en esta dirección, en los años 2011 y 2012, una significativa cifra que permita elevar la escolarización de estas poblaciones a las que nos referíamos anteriormente.

«Iniciamos por una batalla de alfabetización, hoy estamos enfrascados en la del sexto grado que estamos librando en los centros de trabajo, en las guarniciones militares, centros penitenciarios y poblaciones indígenas, en todos los municipios y en todos los espacios donde nos ha sido posible llegar, de conjunto con  la estructura venezolana -queremos significar que nuestra labor es de asesoría, de intercambio-, con esta gran masa de docentes profesionales venezolanos que también poseen ya y tienen una experiencia pedagógica y una riqueza en la labor científica educacional; por eso, todos estos logros que estamos significando», puntualiza.

Venezuela se declaró libre de analfabetismo el 28 de octubre de 2005, y apenas tiene un 0.10 por ciento de iletrados por lo que supera la meta exigida por la UNESCO que da un índice posible de 4 por ciento. Lo más importante es que ese trabajo integral cubano-venezolano ha permitido la inclusión de una ciudadanía relegada hasta entonces, discriminada, y condenada a la pobreza por su ignorancia.

«Hemos enriquecido nuestra pedagogía y hemos podido compartir con los colegas venezolanos. Nos sentimos comprometidos con estas tres misiones que estamos desarrollando», amplía la profesora Gladys sobre la Robinson, la Ribas y la Sucre, pero aclara: «Esta es una gran misión, la misión educativa cubana, con la que hemos desarrollado un trabajo que ha sido muy fructífero para ambos países.

«El compromiso que tenemos de cara al 2012 es fuerte y todos los profesores cubanos estamos dispuestos a cumplir con Fidel, con Raúl, con Chávez para asegurar el éxito de la misión educativa cubana en Venezuela. Nuestro agradecimiento al pueblo de Venezuela por habernos permitido compartir y disfrutar esta gran experiencia», concluye la pedagoga en un sentir que sabemos compartido por todos y cada uno de los educadores cubanos con mucho para celebrar.

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