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José Pertierra | Opiniones

Diario de El Paso: Abascal para rato

Hoy el abogado de Luis Posada Carriles le dedicó el día entero al contra-interrogatorio de Gilberto Abascal, el testigo que sostiene haber viajado hasta Miami en el Santrina con Posada en marzo de 2005. El testimonio se extendió excesivamente, pese a que el abogado Arturo Hernández solamente le hizo tres preguntas. Lo que pasa es que se las hizo unas 300 veces cada una.

Harto de tantas horas respondiéndole al abogado Hernández las mismas preguntas, Abascal exasperado lo increpó: “Esa pregunta se la he respondido 300 veces y usted vuelve a repetirla”. Abascal se quejó varias veces, pero Hernández no le hizo caso y continuó su interrogatorio por la misma senda, hasta el hartazgo.

LAS TRES PREGUNTAS

Hernández le había prometido al jurado, hace dos semanas, que le iba a demostrar que Abascal es un mentiroso y un ladrón. Que tiene serios problemas mentales y que además es un espía del gobierno cubano. Es estrategia socorrida. Si al abogado no le gusta el testimonio de un testigo, lo primero que trata de hacer es alegar que es un mentiroso. Si puede insinuar que el testigo es un ladrón y que está loco, mejor. La cosa es proyectarle una imagen distorsionada del testigo al jurado.

El testimonio de Abascal contradice directamente lo que Luis Posada Carriles había declarado sobre su forma de ingreso ilegal a los Estados Unidos, y es el sostén de varios de los cargos de perjurio contra el terrorista. Por eso el afán de Hernández para impugnarlo. Abascal admitió desde le principio, sin embargo, que le ha mentido al gobierno anteriormente sobre sus verdaderos ingresos, que ha hecho declaraciones falsas en sus impuestos, y que tiene lesiones mentales debido a un accidente que sufrió.

El propósito de un contra-interrogatorio en los tribunales estadounidenses no es establecer tales hechos, sino enfatizar las debilidades del carácter del testigo con la esperanza que el jurado se lleve una mala impresión de él. Por eso tantas preguntas de Hernández. Las respuestas ya se sabían, pero Hernández quería seguir dándole leñazos a un árbol caído. Manchar la reputación del testigo, machacando sus vulnerabilidades. Esa es la táctica que utilizó Hernández hoy.

Las preguntas de Hernández se centraron en tres líneas de ataque: (1) que Abascal le mintió al gobierno sobre sus ingresos, (2) que debido a la venta de una granja de pollos en la Florida, recibió 90 000 dólares en 10 cheques de 9 000 para no tener que hacerle una declaración fiscal a la contraloría, y (3) que sufre de problemas mentales.

¿A QUIEN LE TIENE MIEDO GILBERTO ABASCAL?

Abascal admite que sufre “de insomnio y depresión”, y dijo que se encierra en su casa a veces, porque tengo miedo. “‘¿A quién le tiene miedo?”, le preguntó el abogado de Posada Carriles. “A usted, porque me tiene bajo vigilancia hace seis años”, le contestó Abascal al abogado Hernández.

HERNANDEZ PIDE QUE LA JUEZA ANULE EL JUICIO

Rápidamente se levantó el fiscal para quejarse de que Hernández estaba “hostigando y acosando al testigo con la idea de confundir y ofuscar al jurado”. Hernández aprovechó esa oportunidad para pedirle a la Jueza Kathleen Cardone que declare un juicio nulo.

Es la segunda vez que Hernández le pide a la jueza que anule el proceso contra Posada Carriles. “No es apropiado que Teresinski me acuse de hostigamiento. Lo único que yo estaba haciendo era preguntándole al testigo sobre su salud mental”, replicó Hernández. “Además, las declaraciones de Abascal contra mi persona me marcan de forma desfavorable ante el jurado.”

El abogado no solo se quejaba de la revelación que lanzó Abascal esta tarde -que lo habían estado vigilando por seis años-, sino de una afirmación anterior de Abascal que mortificó especialmente a Hernández: “Este jurado tiene que entender que usted está disfrazando la verdad”, dijo Abascal.

La jueza Cardone se veía visiblemente molesta con las interrupciones, las quejas de los abogados y las mociones. Era notable que el jurado estaba bastante perturbado por las demoras. Desde la mañana, ciertos incidentes debieron advertir que la sesión iba derecho a este atolladero. Timothy J. Reardon, el fiscal que encabeza el equipo legal del gobierno, había advertirdo a la jueza que algunas de las preguntas de Hernández estaban diseñadas para que el jurado “simpatice indebidamente con su cliente. Contienen referencias inapropiadas a la edad de Posada Carriles y la posible sentencia que pueda recibir”.

Teresinski planteó que las preguntas de Hernández buscan el “sensacionalismo”. La queja de Reardon y Teresinski es la misma: que el abogado de Posada Carriles tiene un guión prefabricado para convertir el proceso en un teatro, y que eso va contra la ley.

EL MIEDO, EL CORAJE Y LA BOMBA

La fiscalía confirmó que Abascal “fue vigilado por seis años. Tiene razón en tener miedo. Hay que reconocerle el coraje que ha demostrado para venir a este tribunal y declarar que tiene miedo”.

Nadie mencionó que hace cuatro años Abascal encontró una bomba en su camioneta. La agencia AP reportó el 18 de enero de 2007 que Abascal detectó el artefacto explosivo, elaborado con un tubo y le avisó a la policía de la ciudad de Hialeah. Un equipo de especialistas del condado Miami-Dade hizo detonar la bomba.

LA DECISIÓN DE LA JUEZA

La Jueza Cardone rechazó la petición de Hernández de anular el proceso contra Posada Carriles, pero le advirtió a los fiscales que ella no piensa limitar la amplia libertad del abogado defensor para hacer un contra-interrogatorio vigoroso. “A veces las emociones pueden calentarse”, le dijo la jueza a los abogados, “pero no voy a imponerle límites al Sr. Hernández sobre lo que puede preguntarle al Sr. Abascal”.

Amenazó con sancionar a los abogados si ellos siguen interrumpiendo el flujo natural del caso. “He estado presidiendo litigios en los tribunales por más de 20 años”, dijo la jueza molesta con los abogados, “y estoy preocupada sobre la cantidad de objeciones y las conferencias privadas que han pedido ustedes”.

Al paso que vamos, este caso puede durar varias semanas más. Hoy, por ejemplo, uno de los abogados de Posada Carriles pidió que la jueza concediera un día de descanso a la semana, aparte de sábado y domingo, para poder hacer los arreglos necesarios de traer a los testigos a El Paso.

“Tenemos una lista de 38 testigos, Su Señoría”, dijo Arturo Hernández, “pero no los vamos a citar a todos. Quizás solamente a diez”, explicó. Los fiscales anunciaron que les faltan algunos testigos más y que se tardarán dos semanas para completar el proceso. Hernández dijo que él pudiese completar su parte del caso en una semana.

Esto quiere decir que en la mejor de las circunstancias todavía nos faltan tres semanas más de litigio. Mañana comenzamos a las 9 de la mañana. Anticipamos más preguntas para Abascal sobre su salud mental y también sobre su supuesta relación con el gobierno de Cuba. Hernández aún está por hacerle a Abascal las preguntas sobre el viaje de Luis Posada Carriles en el Santrina, desde Isla Mujeres hasta Miami. Creo que tenemos Abascal para rato.

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