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José Pertierra | Opiniones

Diario de El Paso: Posada Carriles gana la batalla del fax

Por José Pertierra

Marzo 9, 2011. El Paso, TX.- La fiscalía sufrió un serio revés hoy. La Jueza Kathleen Cardone dictaminó que el jurado no podrá enterarse de un documento clave que vincula Luis Posada Carriles al financiamiento de la cadena de explosiones en La Habana en 1997.

TONY ALVAREZ

El día comenzó con el testimonio de Antonio (Tony) Jorge Álvarez, un comerciante cubanoamericano presentado por los fiscales. Tiene 75 años y es nacido en Cuba. Llegó a los Estados Unidos en 1961 y se hizo ciudadano estadounidense.

Es un hombre de pequeña estatura. Encorvado por los años, Alvarez parece un signo de interrogación. Viste como el hombre de negocios que es, camisa blanca y corbata azul clara, combinada con un traje azul oscuro. El poco cabello que le queda parece estar coagulado a su cabeza por la cantidad de gel que usa.

Cuando el Departamento de Justicia amplió las acusaciones contra Posada Carriles en marzo de 2009, Tony Álvarez se convirtió en un testigo clave. La enmienda de 2009 incluyó, por primera vez, cargos relacionados con las bombas que estallaron en La Habana en 1997.

Tony Álvarez fue el primero que denunció a Posada Carriles ante el FBI, acusándolo de estar vinculado a esos ataques terroristas en Cuba.

En sus palabras de apertura, hace más de dos meses, el abogado Hernández le advirtió al jurado que Tony Alvarez es un testigo parcializado. Como prueba de ese presunto prejuicio de parte del testigo, el abogado defensor prometió mostrarle al jurado que Alvarez tuvo una relación sentimental con un familiar de Fidel Castro y que había estado mezclado en el lavado de dinero a través de bancos en Colombia y México.

LAS INTIMIDADES DEL TESTIGO

Anticipando el interrogatorio que el abogado defensor le hará a Tony Alvarez cuando le toque su turno, el fiscal Jerome Teresinski inmediatamente preguntó si había tenido alguna relación con la hermana de Fidel Castro. “Sí. Con Lidia Castro. Salimos desde que yo tenía 15 años hasta los 26”, declaró.

El fiscal indagó sobre sus otras relaciones y Alvarez contó que se casó con una cubana llamada Silvia Builla, con quien tuvo un hijo que murió a los 19 años en un accidente de ascensor en New York. “Ahora estoy en otra relación. Vivo con Ana Graciela Bonilla y tengo un hijo de 15 años con ella”, le explicó el testigo al jurado. “Mi hijo es un estudiante destacado”, añadió orgullosamente.

Parece extraño que un testigo tenga que contar sus intimidades antes de poder declarar sobre cosas sustanciosas, pero así es el sistema jurídico de los Estados Unidos. Cuando una persona toma el estrado, salen todos sus trapos al aire. Los limpios y los sucios.

Pienso que Alvarez se pasará por lo menos dos días más testificando. No sé si cuando le toque al jurado evaluar su testimonio, recordarán los detalles de sus observaciones sobre Posada Carriles. Pero estoy seguro que no olvidarán que ese fue el testigo que tuvo una relación con la hermana de Fidel y que testificó después de María Elvira.

Respondiendo a las preguntas del fiscal, el testigo llevó al jurado por un recorrido de su vida personal. Contó que estudió en el colegio Belén de La Habana y luego en la Universidad de La Habana. En el año 1959, se graduó en la Facultad de Ingeniería y en 1961, en la de Medicina. Que es un hijo único y que su padre había sido médico. Que siendo novio de Lidia Castro, tuvo un romance con otra mujer y que esta última quedó embarazada. Por eso dejó a Lidia, para casarse con la otra.

Explicó que salió de Cuba con un pasaporte falso que le había mandado a hacer su padre. Dijo que la madre de su hijo se quedó en Cuba y abandonó al muchacho, que sus padres lo cuidaron hasta que él lo pudo traer a los Estados Unidos. Nada de esto tiene que ver con las falsas declaraciones de Luis Posada Carriles. Se trata de la curiosidad lasciva humana. Un apetito que los buenos abogados litigantes explotan para sacarle toda la ventaja posible y así influenciar al jurado.

TONY ALVAREZ Y LUIS POSADA CARRILES

Eventualmente, el interrogatorio dejó atrás la vida personal del testigo y Teresinski comenzó a indagar sobre la relación del testigo con la empresa WRB en Guatemala. “Es una empresa de inversión en Tampa que tenía también una planta eléctrica en Guatemala”, declaró Alvarez. “Yo era el vice-presidente y Bob Blanchard el Presidente”.

El testigo hablaba a toda velocidad y varias veces respondía antes de que el fiscal hubiera terminado de hacerle la pregunta. La jueza Cardone le llamó la atención repetidas veces, porque el secretario que suele transcribir lo ocurrido en corte no podía seguir el hilo de las conversaciones simultáneas.

Alvarez contó que alquiló una oficina en Guatemala para WRB, pero las leyes guatemaltecas no permiten que los extranjeros tengan la representación legal de una empresa chapina. “Por eso contraté a José Burgos”, dijo Alvarez. “El es guatemalteco”. También contrató a otro cubanoamericano, José (Pepe) Alvarez, y a una secretaria guatemalteca —Cecilia Canel Pelén.

“Pepe fue el quien presentó a Luis Posada Carriles en el Hotel Camino Real de Guatemala”, dijo el testigo. “Posada me contó que era un luchador por la libertad y que los comunistas lo habían tratado de asesinar en Guatemala”.

“Después lo vi en mi oficina”, dijo el declarante. “Cuando llegué vi a un vehículo todo terreno estacionado ahí con chapas salvadoreñas. Entonces lo vi salir de mi oficina con Pepe y otra persona”. Teresinski le pidió que describiera su oficina. “¿Tenía una máquina de fax?”, preguntó el fiscal.

Ahí brincó el abogado defensor, Arturo Hernández. Interrumpió el testimonio y le pidió a la jueza que despidiera al jurado para poder ventilar, sin que los integrantes se enteren, del tema de un documento recibido en la máquina de fax en la oficina de Tony Alvarez en 1997. Aunque el fiscal se opuso, la jueza le concedió el pedido al abogado defensor.

EL FAX FIRMADO POR “SOLO”

El documento que llegó a la oficina de Tony Alvarez en Guatemala consiste en dos páginas escritas a mano, en letra de molde. Está fechado el 25 de agosto de 1997, solamente diez días antes de que explotaran cuatro bombas en La Habana —una de las cuales le cobró la vida a Fabio Di Celmo. El fax está dirigido a Pepe y a José. Los empleados de Tony Alvarez.

El fax le avisa a “José y Pepe” que “recibirán por Wester (sic) Union 4 envios de $800 cada uno”. Les dice que distribuyan el dinero entre Pedro Pérez, Abel Hernández, José Gonzalo y Rubén Gonzalo. Los nombres de los recipientes del dinero concuerdan con los giros monetarios que fueron enviados de Nueva Jersey, sobre los cuales testificaron el agente del FBI Omar Vega y el contador Oscar de Rojas la semana pasada en El Paso.

El fax termina diciendo “como yo te expliqué, si no hay publicidad el trabajo no es útil, los periódicos americanos no publican nada que no haya sido confirmado. Necesito todos los datos de la discoteca para tratar de confirmarlo. Si no hay publicidad no hay pago. Espero noticias hoy mismo, mañana estaré fuera dos días”. Está firmado por “Solo”.  Este es uno de los nombres de guerra de Posada Carriles, inspirado por el carácter ficticio de la televisión estadounidense, Napoleón Solo, del programa A Man from U.N.C.L.E.

El documento es el lazo entre los giros monetarios de New Jersey, la cadena de bombas en La Habana y Luis Posada Carriles. De acuerdo con una entrevista que le concedió a la periodista Anne Louise Bardach del New York Times, Posada Carriles reconoció haber escrito el documento. Por eso, es una evidencia importantísima para la fiscalía.

Durante la audiencia del día de hoy, Tony Alvarez declaró –fuera de la presencia del jurado— que le preocupó tanto el fax que se lo enseñó a Diego Arzú, el hijo del expresidente guatemalteco Alvaro Arzú.

EL C-4 EN SU DESPACHO

Contó que su ansiedad se debía tanto al fax como al hecho de que su secretaria le había alertado que Pepe Alvarez y José Burgos se reunían con Posada Carriles en las oficinas de WRB y que ella los había visto con “tubos de plástico y calculadoras —materiales para construir explosivos”.

El testigo declaró que había visto en un paquete en su oficina, marcado como “industria militar mexicana, C-4, explosivos peligrosos… Por eso el fax me llamó mucho la atención”, testificó Tony Alvarez.

LA DENUNCIA DE TONY ALVAREZ

El hijo del expresidente Arzú le aconsejó que redactara una carta sobre sus preocupaciones para la Inteligencia guatemalteca. Tony Alvarez también se la envió al FBI estadounidense. De acuerdo con la periodista Bardach, ninguno de los dos servicios de inteligencia le dieron seguimiento al asunto.

LA BATALLA DEL FAX

El abogado de Posada Carriles se opuso vigorosamente a que el jurado pudiera enterarse del fax. Argumentó que Tony Alvarez no le puso ninguna marca al documento que le pueda facilitar su identificación tantos años después de haberlo recibido. “No sabe quien escribió el documento, no puede asegurarse de que no lo haya sido alterado y no puede establecer que el documento ha estado guardado de una manera segura y continua desde que supuestamente se recibió”, dijo el abogado defensor.

Citó las reglas de evidencia como fundamento para sus argumentos de que el contenido del documento está lleno de hearsay (rumores), y consecuentemente debiese ser excluido por el tribunal.

El fiscal Teresinski respondió que las reglas de evidencia federal permiten que el jurado considere la validez del fax firmado por Solo. “Las declaraciones de un acusado son admisibles en corte y no son rumores”, dijo. Además, “el contenido del fax concuerda con los nombres en los giros monetarios de New Jersey y con el testimonio del testigo cubano de la explosión en la discoteca Aché el 12 de abril de 1997”.

Teresinski terminó puntualizando: “El documento ha sido autenticado por Tony Alvarez por su contenido, la apariencia y sus características distintivas. Por eso debiese ser reconocido como evidencia para la consideración del jurado”.

EL DICTAMEN

La Jueza Kathleen Cardone no explicó mucho sus razones por el dictamen, solo dijo: “El documento no tiene suficientes características para recibirlo como evidencia”. Con esas escuetas palabras, rechazó una de las piezas claves del rompecabezas del caso.

Mañana testificará Tony Alvarez ante el jurado, pero brindará un testimonio emasculado. Sin poder hacer referencias al fax —ni tampoco poder contar lo que le dijeron Pepe Alvarez, José Burgos o su secretaria Cecilia Canel Pelén (las reglas del litigio en los Estados Unidos excluye las declaraciones de terceras personas)—, el jurado se quedará sin entender la médula del caso.

UN APARTE

El último testigo de la fiscalía será Ann Louise Bardach, la periodista del New York Times a quien Posada Carriles le confesó haber sido el autor intelectual de la cadena de explosiones en La Habana. Bardach debía llegar a El Paso mañana, desde California, pero la jueza anunció que había recibido un aviso de que la periodista está enferma y necesita una prórroga.

“No hemos recibido ninguna evidencia hoy”, dijo la jueza después de una audiencia de más de cuatro horas que resultó en el rechazo del fax de Posada Carriles. Dijo que Tony Alvarez testificará mañana jueves y el viernes también. “Pero no habrá juicio el lunes o el martes. Comenzaremos nuevamente el miércoles. Quiero decirles que espero que Ann Louise Bardach esté en corte lista para testificar ese día”, concluyó la jueza.

Así terminó este miércoles de cenizas en El Paso.

José Pertierra es abogado que representa al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles. Tiene su bufete en Washington DC.

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