Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

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Embajador de Cuba: dolor e indignación por el crimen alevoso cometido contra nuestra nación

Acto por el aniversario 35 del Crimen de Barbados y el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado

Palabras de Rogelio Polanco Fuentes, embajador de la República de Cuba, en ocasión del Acto por el aniversario 35 del Crimen de Barbados y el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, celebrado en Caracas.

Compañeros del Gobierno Bolivariano; de la Dirección Nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela; integrantes del Cuerpo Diplomático; hermanos venezolanos, compatriotas:

Hoy es un día de dolor para el pueblo cubano. De dolor e indignación por el crimen alevoso cometido contra nuestra nación; por la impunidad infinita de que gozan los asesinos; por la complicidad atroz de sus mentores; por la injusticia consumada contra quienes han luchado por la verdad durante estos años.

Si hay un acontecimiento en la historia contemporánea que revela con excepcional claridad la doble moral de los gobiernos de Estados Unidos, es el sabotaje al avión de Cubana de Aviación aquel 6 de octubre de 1976.

La explosión en pleno vuelo de una aeronave civil, planificada y ejecutada por agentes al servicio de la central de inteligencia estadounidense, constituyó el punto culminante de la cruzada de terror desatada contra Cuba en cinco décadas para intentar poner de rodillas a nuestro pueblo y a su Revolución.

Numerosas evidencias han emergido durante estos años para condenar a los autores intelectuales y materiales del atroz sabotaje; sin embargo, uno de ellos, Luis Posada Carriles, permanece libre en las calles de la Florida. No hay ultraje mayor a las víctimas y a sus familiares.

Después del crimen de Barbados, Posada salió por sus propios pies de una prisión venezolana gracias a una operación de rescate realizada por sus mentores de la CIA. La mejor confirmación sobre quiénes facilitaron su supuesta fuga, fue el hecho de que reapareció en la base yanqui de Ilopango, en El Salvador, desde donde protagonizó aquella guerra sucia contra la revolución sandinista y el pueblo nicaragüense.

En Centroamérica siguió fraguando atentados como los realizados contra varios hoteles en La Habana, que costaron la vida al ciudadano italiano Fabio Di Celmo; organizó el intento de magnicidio contra el Comandante en Jefe Fidel Castro en Panamá. Más recientemente, desde la Florida, continúa reivindicando, sin el menor recato, sus intenciones subversivas contra Cuba.

Una farsa judicial por mentir a las autoridades migratorias estadounidenses terminó por cubrir con un manto de impunidad el historial terrorista de Posada, cuya causa en tribunales venezolanos está aún vigente. Sin embargo, la solicitud de extradición del Gobierno Bolivariano ha sido respondida con el silencio cómplice de Estados Unidos.

Hace pocos meses, otro de los terroristas confesos del crimen de Barbados, Orlando Bosch, murió tranquilamente, sin que saldara cuentas con la justicia. Pareciera ser también esa la intención con Posada, quien ha afirmado con abismal desfachatez que la CIA se lo enseñó todo.

Por eso, desde esta tribuna, en nombre de los familiares de los mártires, exigimos una vez más al gobierno de Obama que extradite al terrorista a Venezuela ya.

El dolor de esas familias no ha sido menor que el de las que perdieron a sus seres queridos el 11 de septiembre de 2001 en el cruel atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York. Como  respuesta, Estados Unidos se arrogó el derecho de invadir, bombardear y masacrar a otros pueblos, o de enviar un comando al otro lado del mundo para matar al autor intelectual de aquellos hechos.

Con la misma firmeza con que condenamos cualquier acción terrorista en cualquier parte del mundo, incluida la que enlutó hace una década al pueblo estadounidense, Cuba rechaza enérgicamente las guerras genocidas que pretextan combatir el terror con más terror.

Solo la colaboración entre los gobiernos y el apego irrestricto al derecho internacional podrá acabar con el flagelo del terrorismo.

Al no juzgar a Posada como terrorista, Estados Unidos viola el Convenio de Montreal sobre la protección a la aviación civil y la Convención internacional para la represión de actos terroristas cometidos con bombas. La única alternativa, al negarse a procesarlo como tal en territorio estadounidense, es extraditarlo a Venezuela.

Quiso el azar histórico, que a pocas horas de esta conmemoración, la administración yanqui pretenda consumar un mayor ensañamiento contra nuestro pueblo.

Mañana, viernes 7 de octubre, debe ser excarcelado René González Sehwerert, uno de los Cinco Héroes presos en cárceles del imperio durante más de 13 años.

Pero como no si no fuera suficiente la injusticia, los tratos crueles, inhumanos y degradantes contra él, sus compañeros y sus familiares, el sistema judicial de Estados Unidos le ha impuesto permanecer en el país de sus carceleros durante otros tres años de “libertad supervisada”. De “vergüenza supervisada” para Obama, calificó Fidel esta infamia.

René, Ramón, Antonio, Fernando y Gerardo cumplieron con creces la misión de impedir que el calendario de la nación cubana se llenara con otros 6 de octubre como aquel de 1976. Lo hicieron sin armas, con la moral y la dignidad como escudo,.

Cuba no envió soldados, ni invasiones. Cuba confió en jóvenes que pusieron en riesgo sus vidas y sacrificaron el amor de sus familias para prevenir el terror financiado, aupado y encubierto por un gobierno que, en lugar de actuar contra los criminales, encarceló a los luchadores antiterroristas.

Si no hubiera sido por la campaña de manipulación y el silencio cómplice de los grandes medios, aquel pueblo los hubiera condecorado como Héroes que son de toda la Humanidad.

Ahora se hace realidad el texto de la insólita sentencia de la jueza de Miami que estableció entonces, “como una condición especial adicional de la libertad supervisada”, prohibir al acusado “acercarse a/o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos terroristas”.

¡Qué mayor reconocimiento de que los compinches de Posada se mantienen impunes en las calles de esa ciudad! Ante esa jauría sedienta de sangre quieren exponer a René. Su vida correrá un serio peligro. Impedir tal ignominia es nuestro deber supremo.

Por eso exigimos con toda pasión que cese la venganza y que René regrese mañana mismo al seno de su Patria y de su heroica familia.

Compañeros:

Hace 35 años, las medallas de jóvenes deportistas cubanos refulgían en sus pechos horas antes de su infausto asesinato. Hoy, miles de colaboradores cubanos ocupan sus puestos en la patria bolivariana y hacen honor a su memoria imperecedera.

Varios ciudadanos guyaneses partían entonces esperanzados a estudiar medicina en nuestro país. Su sueño quedó trunco, pero no el de miles de venezolanos y latinoamericanos que hoy se preparan como médicos en Cuba o Venezuela para colmar de salud y bienestar a sus pueblos. Ese es nuestro mejor homenaje a los caídos.

Gracias a todos ustedes, al Presidente Chávez y al Gobierno Bolivariano por tanta solidaridad sostenida, por la valentía y el coraje de estos años de Revolución y por demostrar, con la justicia conquistada para su pueblo, que los terroristas y sus cómplices no podrán nunca doblegar a la patria del Libertador Simón Bolívar.

¡Cárcel para el terrorista! ¡Libertad para los Cinco ya!

¡Vivan eternamente los mártires de Barbados!

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