Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

José Vicente Rangel | Opiniones

La Celac: Ejercicio de soberanía

¿Qué es la Celac? Se trata de la naciente Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que agrupará a los países de la región -con la novedad de incorporar a los del Caribe- sin la presencia de Estados Unidos y Canadá.

Este aspecto establece clara diferencia con la OEA. La composición del organismo despierta reacciones. Una proviene de los cultores de la anacrónica concepción panamericanista que privó en la región, consistente en que nada se podía hacer sin presencia o participación de los EEUU.

Cualquier eventual acuerdo en esta parte del mundo tenía que hacerse a partir de ese hecho geopolítico, asumido durante décadas como fatalidad. Ahora la realidad regional es otra. Los criterios nacionales se dispararon.

Las iniciativas integracionistas cobraron fuerza a consecuencia de los cambios sociales, políticos y económicos que se han producido y la formación de una conciencia popular sobre el desarrollo soberano y la reivindicación de la soberanía nacional.

De lo cual es expresión concreta iniciativas tipo Mercosur, Unasur, Alba, Petrocaribe, así como los convenios entre países latinoamericanos y caribeños con gobiernos de diferente signo ideológico que alientan el propósito común de desarrollar políticas propias en resguardo de sus intereses.

II

Es obvio que tal propósito de estirpe bolivariana, impulsado con firmeza por el presidente Chávez -y manejado con discreción para evitar suspicacias-, sería cuestionado no sólo por la composición del organismo que rompe con una tradición de dependencia respecto a la diplomacia imperante, a la forma de relacionarse con el Norte, sino también por la objeción que sectores de la oposición venezolana -y en otros países- le hacen al polémico tema.

Con motivo de la exitosa reunión de la Celac en Caracas, a la que asistieron 32 países latinoamericanos y caribeños, representados por 17 cancilleres, vicecancilleres, jefes de delegaciones, secretarios de Estado y embajadores acreditados, se planteó en los medios vinculados a poderes fácticos, y por voceros de oposición, el contenido de una “cláusula democrática” del organismo.

Esos sectores pretenden impedir que la Celac repita la fórmula de la Unasur, consistente en defender la democracia contra los golpes de Estado.

Su estatuto sanciona a los países en los que haya intentos de golpe, o cualquier conducta que los apoye, por contraste con la ambigüedad que caracteriza la Carta Democrática Interamericana de la OEA, la cual se refiere, en general, a la vigencia de las instituciones democráticas.

Los argumentos de la derecha regional y de quienes la monitorean a distancia, desestiman los golpes de Estado, como ocurrió con el del 11A en Venezuela, el de Honduras, y el intento fallido contra Correa en Ecuador, y destacan lo que consideran violación sostenida de los derechos ciudadanos.

Es decir, que el propósito de la Celac -según esos sectores- consistiría en defender con la cláusula democrática a los gobiernos y no a los ciudadanos.

Una deleznable e inmoral posición de quienes buscan alentar, subliminalmente, el golpismo. Atentar contra gobiernos constitucionales, y una vez derrocados éstos arremeter contra los ciudadanos, libertades públicas e instituciones. De esa cabuya los venezolanos tenemos un rollo.

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