Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Jorge Gomez Barata | Opiniones

La Globalización está enferma

Listos 461 colaboradores de la salud para enfrentar el ébola en África

Es más fácil formar una coalición militar internacional, que concertar los recursos y saberes de los países desarrollados para combatir una epidemia. El Ébola puso a prueba la globalización, evidenciando que realmente no abarca el planeta, ni responde a los más graves problemas globales. La epidemia africana es uno de ellos, el hambre otro y a estos se suma el cambio climático. La paz es una asignatura pendiente.

El presidente norteamericano Barack Obama acaba de ubicar al Ébola como “El principal desafío que enfrenta la humanidad…” y la doctora Margaret Chan, directora de la Organización Mundial de la Salud, reconoce que la enfermedad “…Es una crisis para la paz y la seguridad internacional…” y constituye “…La peor emergencia sanitaria de los tiempos modernos…” “El mundo ─concluye la funcionaria─ está mal preparado para lidiar con ella…”

Decepcionado por el magro aporte de fondos para combatir la enfermedad, Jin Kim, presidente del Banco Mundial sentenció: “…Hemos fracasado miserablemente en la respuesta al Ébola…” Ban Ki-moon, secretario general de la ONU afirmó que: “… Se necesitan recursos 20 veces mayores…” y la presidenta de Liberia, Ellen Johnson fue dramática: “Tenemos que sacar a los muertos de nuestras calles, de nuestros hogares y de nuestras familias…”

El Ébola, que debutó en Zaire en 1976, y de la cual se conocen unos 20 brotes en más de 10 países, en casi 40 años, no logró llamar la atención de los medios científicos, de las compañías farmacéuticas, ni lograr que los gobiernos occidentales reaccionaran adecuadamente frente a ella.

La pandemia parece indetenible. Baste observar que Estados Unidos y España, que han afrontado los casos de una o dos personas infectadas, para cuya manipulación desplegaron impresionantes dispositivos de seguridad médica, no han podido impedir el contagio de otras personas. ¿Cómo podrá hacerlo África? que carece de médicos e infraestructura sanitaria mínima; así como de condiciones higiénicas, agua potable, electricidad y medios para comunicar a la sociedad las orientaciones de las autoridades.

La única respuesta eficaz y contundente ha llegado de Cuba, que cuenta con una tradición de más de cincuenta años de cooperación médica internacional con el Tercer Mundo, donde ha desplegado la impresionante cifra de 325. 700 colaboradores de la salud, y que actualmente tiene 55. 000 médicos y enfermeras en 66 países. Sesenta y dos médicos y ciento tres enfermeros cubanos, entrenados y equipados, forman la mayor brigada médica llegada de un mismo país que trabaja en Sierra Leona.

La verdadera tragedia radica en el hecho de que mientras el Ébola no afectó a los norteamericanos e hizo peligrar a la Europa desarrollada, la enfermedad no tuvo nombre ni rostro, y tanto los gobiernos como las organizaciones internacionales la ignoraron. Incluso ahora, cuando para ellos ha sonado la alarma, lejos de contribuir a atacar el mal en su origen, se preocupan casi exclusivamente por blindar sus fronteras.

No hay vacunas contra el Ébola como no las hay contra el paludismo, la malaria y el dengue y otras enfermedades de pobres y de pueblos oscuros que carecen de dinero para saciar la codicia de las transaccionales de la medicina.

La globalización es un hecho irreversible pero, como antes lo fueron el colonialismo y el imperialismo, profundamente injusto. Lo que ahora ha enfermado no es África, es la humanidad. Allá nos vemos.

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