Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Abelardo Moreno | Opiniones

Nuestros ideales de justicia, independencia y libertad no podrán ser derrotados jamás

Intervención del Excmo. Sr. Abelardo Moreno, viceministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba en el 19º período de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos. Ginebra, 1º de marzo de 2012

Señora Presidenta:

Mucho se ha avanzado en el desarrollo conceptual de los derechos humanos, pero muy poco en garantizar su ejercicio genuino. Hemos convertido el tema en uno de los pilares de las Naciones Unidas, junto al desarrollo, la paz y la seguridad internacional. Sin embargo, es el área en que mayores estragos han provocado la manipulación ideológica, la hipocresía política y el doble rasero de los países desarrollados.

No son los derechos humanos la real motivación de los que han promovido sesgadas sesiones especiales, resoluciones selectivas, el establecimiento a diestra y siniestra de relatores especiales sobre países y otras formas de singularización contra naciones del Sur. El inocultable interés de ese selecto club, encabezado por los Estados Unidos, es realmente la manipulación de los mecanismos de derechos humanos para justificar sus propósitos intervencionistas.

La transmisión de información, generalmente fragmentada, imprecisa, y con frecuencia manipulada para demonizar a quienes se quiere desestabilizar, y la incitación a la violencia por parte de los emporios mediáticos subordinados a los grandes centros de poder, conforman un desafortunado patrón que indefectiblemente conduce a la agresión militar y la intervención extranjera, con sus secuelas de muerte y destrucción.

Los objetivos de esas potencias, al igual que cuando desataron la agresión contra Iraq, continúan siendo asegurar grandes reservas de petróleo y agua, y confiscar activos financieros en tiempos de crisis económica y social.

La supuesta protección de civiles ha sido el argumento de moda para lograr esos fines. Sin embargo, los acontecimientos en África Norte y Medio Oriente han permitido comprender mejor qué es y para qué puede usarse la llamada “responsabilidad de proteger”.

No se busca la protección de civiles inocentes. Se intenta ponerla con el fin de justificar intervenciones militares y guerras de rapiña contra países en desarrollo a favor de intereses espurios y, lo que es más grave, los “cambios de régimen” en desmedro del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas.

Cuba rechaza la muerte de personas inocentes en cualquier circunstancia y lugar. Pero, es inaceptable el asesinato de miles de personas con el dudoso objetivo de proteger a otras. La paz no puede imponerse ni con la guerra ni con la fuerza.

La “responsabilidad de proteger” nunca se aplicará contra las naciones poderosas ni para dar protección a las víctimas de éstas. Tampoco para proteger a los civiles “indignados” que enfrentan brutales represiones en las grandes urbes industrializadas, ni para proteger a los niños que perecen bajo las bombas “amigas” de la OTAN. Tampoco se empleará para impedir que mueran más de cinco millones de niños por año por enfermedades prevenibles, a para saciar el hambre de más de mil millones de habitantes de este planeta.

Señora Presidenta:

Cada día se alejan más las posibilidades de alcanzar ese mundo mejor, que es posible, si los recursos se distribuyen de manera más equitativa, si imperan la justicia y una verdadera democracia en que los pueblos sean dueños de su propio destino, y si el orden mundial se basa verdaderamente en el pleno respeto al Derecho Internacional, sobre todo, a los principios de soberanía, integridad territorial, no injerencia en los asuntos internos y no uso ni amenaza del uso de la fuerza.

Millones de personas han quedado desempleadas desde marzo del 2011 y se han impuesto nuevas políticas de ajuste fiscal que impactan seriamente en el disfrute de los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos de todos los continentes.

Aumenta la pobreza, la desigualdad social y la exclusión, la muerte de personas por enfermedades prevenibles y curables, y la desnutrición, a la par que se incrementan los gastos militares hasta la astronómica cifra de 1,6 millones de millones de dólares anuales.

Se reducen las pensiones y se mutilan los beneficios sociales, al tiempo que se rescata con sumas millonarias precisamente al mismo sector financiero que provocó la crisis que hoy afecta a la economía mundial.

Se estima que en el 2012 habrá más de 200 millones de personas desempleadas adicionales en el mundo. De ellas, más de 75 millones serán jóvenes. La extrema pobreza también sigue aumentando. Se calcula que entre 47 y 84 millones de personas han caído en ese estado debido a la crisis global.

Entonces, cuando debatimos sobre los derechos humanos ¿por qué no empezar por analizar qué hemos hecho para promover el derecho a la vida de nuestros ciudadanos?

¿Por qué no discutimos si goza de algún derecho humano la madre que muere en el parto por no poder pagar una asistencia médica adecuada?

¿Y los millones de personas que viven en extrema pobreza, no son acreedores de la atención de aquellos que gastan cientos de millones en promover aventuras militares para, supuestamente, proteger a civiles?

Señora Presidenta:

En este escenario internacional, Cuba se desarrolla y preserva su sistema social, que cuenta con el apoyo de la inmensa mayoría de su población.

El respeto de todos los derechos humanos para todos los cubanos es parte esencial de la sociedad que construimos. Cuba tiene una ejecutoria meritoria e intachable en la protección del derecho a la vida, incluso mediante la cooperación altruista fuera de sus fronteras.

Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos, valiéndose de su poderosa maquinaria, no vacila en utilizar todo tipo de mentiras y calumnias para manipular a la opinión pública internacional en contra de mi país. Utiliza los medios masivos de comunicación en su poder para generar campañas difamatorias contra Cuba y abusa de los mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas para promoverlas.

El objetivo de Estados Unidos sigue siendo el mismo que persigue desde hace más de medio siglo con su genocida bloqueo económico, comercial y financiero, verdadero acto de violación masiva y flagrante de los derechos humanos de todo un pueblo: lograr un cambio del sistema político en Cuba. En suma, contra Cuba se aplican las tesis de “cambio de régimen” desde hace más de cinco décadas.

Puedo asegurarle, señora Presidenta, que como ha sucedido durante ya 53 años de Revolución, estas campañas y calumnias no lograrán detenernos. Nuestros ideales de justicia, independencia y libertad no podrán ser derrotados jamás. La limpia ejecutoria en materia de derechos humanos de la Revolución cubana no puede ser ocultada y los pueblos del mundo lo reconocen.

Señora Presidenta:

Es realmente perturbador que, con el pretexto de la dramática coyuntura mundial actual, se abuse, se manipule y se presione de manera oportunista al Consejo de Derechos Humanos para establecer precedentes y modificar acuerdos alcanzados luego de amplios y fructíferos debates durante el proceso de revisión de este órgano.

Los mismos países que ayer boicotearon el funcionamiento de la extinta Comisión de Derechos Humanos como foro de cooperación, son los que hoy intentan utilizar al joven Consejo para justificar sus guerras de conquista. Son ellos, precisamente, los responsables directos de las más graves, sistemáticas y flagrantes violaciones de los derechos humanos, incluido del derecho a la vida.

La tendencia a politizar las labores del Consejo ha llevado a retomar las nocivas prácticas de selectividad y dobles raseros en la consideración de los derechos humanos, lo que frustra las esperanzas y expectativas que se crearon al constituirse este órgano en sustitución de la desacreditada Comisión de Derechos Humanos.

Los promotores de esta preocupante situación son los que se proclaman guardianes de los derechos humanos para estigmatizar a los pueblos del Sur, mientras callan ante las brutalidades que se cometen desde hace diez años en la infame prisión en la Base Naval norteamericana de Guantánamo, que usurpa territorio cubano. Son los mismos que apoyaron los vuelos secretos, las cárceles clandestinas en sus territorios y que participaron en actos de tortura.

No debemos permitir que estas posiciones logren prevalecer por sobre el diálogo y el respeto mutuo. Volver al pasado no es opción. El clima de cooperación y diálogo respetuoso en el Consejo debe ser la base sobre la que se desarrollen sus labores. Ese fue el objetivo esencial al crearlo.

Debe prevalecer el Examen Periódico Universal como sustento de la cooperación internacional para evaluar el desempeño de todos los países, sin distinción. Hay que preservar al Consejo como medio para promover y proteger efectivamente todos los derechos humanos para todos.

El camino para el futuro de este órgano no puede ser rehén de los intereses de algunas potencias ni resucitar el pasado de confrontación, dobles raseros, selectividades e imposición.

Es deber de todos evitar que el descrédito convierta en irrelevantes las decisiones de este órgano.

Cuba seguirá defendiendo la verdad y la razón.

Muchas gracias.

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