Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Basem Tajeldine | Opiniones

Nuevamente Cuba

Nuevamente Cuba nos regala su ejemplo y su rico mar de experiencias a todos los revolucionarios. Cuba fue y sigue siendo, y así lo será por mucho tiempo, fuente de inspiración para todas las revoluciones en el mundo. Difícilmente podrá ser sustituida.

Debemos admitir que tampoco podría darse en el mundo una genuina revolución sin que tome de Cuba sus infinitas experiencias para evitar caer en errores. Es precisamente eso, su mar de ejemplo e inspiración de rebeldía revolucionaria lo que más inquieta al imperialismo; es la única y fundamental razón por la que siempre el imperialismo se ha planteado destruir a la Revolución cubana. Destruyendo su ejemplo, ahogando la rebeldía de su pueblo en las necesidades por el criminal bloqueo, así el imperialismo estaría enviando un mensaje al mundo de que no es posible otra Revolución.

Nuevamente Cuba vuelve a regalarnos ejemplo de perseverancia y determinación para la construcción del socialismo. En un mundo sumergido por la crisis estructural del capitalismo y la crisis climática; donde se impone la barbarie y las guerras neocoloniales del robo capitalista. La Revolución cubana retumba con fuerza renovadas para decirnos que no existen “terceras vías” posibles; que en el mundo se impone el socialismo, de lo contrario se extinguirá la especie humana.

Cuba vuelve a demostrarles a los seudomarxistas que el socialismo no puede ser nunca un hecho consumado en una declaratoria, o estático construido por medio de manuales adaptados de igual para todos, cerrado y desprovistos de constantes cambios de acuerdo con los cambios y necesidades que van experimentando las sociedades. Cuba

rescata al verdadero Marx cuando nos explica que el socialismo es una etapa transitoria: es comunismo no acabado que necesariamente experimenta constantes trasformaciones que apuntan siempre a órdenes sociales superiores; a la producción de mayores riquezas espirituales y materiales para toda la sociedad.

Pero, cómo hacerlo. Es allí donde radica su mayor ejemplo. Cuba rescata al genuino Lenin y nos dice que la Revolución es sólo obra de revolucionarios. Que para construir el socialismo es fundamental un partido bajo una dirección colectiva y despojado de las responsabilidades administrativas del Estado. Que controle al Estado pero que nunca se ocupe directamente de él; que no sea atrapado por sus privilegios enajenantes. Que se dedique a hacer política, que se influya de pueblo y viceversa.

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