Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Adán Chávez Frías | Opiniones

Las reflexiones de Fidel

Los discursos, escritos, reflexiones del Comandante Fidel; y su ejemplo de lucha, como líder revolucionario, han sido, son y serán siempre, referencia obligada, para los pueblos de Nuestra América y de otras partes del mundo, en el batallar por la auténtica libertad. Durante su reciente convalecencia profundizó como nunca sus análisis y acentuó sus advertencias sobre la crisis mundial del capitalismo, la cual, según lo destaca, está definida: “…por el hecho de que cuatro quintas partes del género humano viven actualmente en condiciones de pobreza o hambre física; crece con rapidez la población,  sobre todo en el mundo subdesarrollado, pero no aumentan los medios necesarios para proveerla de alimentos, vestido, techo y medicinas; el avance científico y tecnológico de los países industrializados es pasmoso, podría asegurar a cada hombre y mujer del planeta una vida decorosa, y sin embargo su efecto es diametralmente opuesto; las posibilidades de la comunicación, la información y la trasmisión de conocimientos son extraordinarias, no obstante prevalece el aislamiento y la marginación; la destrucción del medio natural, consecuencia del egoísmo de las sociedades de consumo y del devastador impacto de los pueblos que luchan en el límite extremo de la supervivencia, pasó ya en varios campos el punto del no regreso. El capitalismo, con su ceguera incurable, arrastra nuestra pequeña nave sideral a los umbrales de una catástrofe que no es un futuro más o menos lejano, no es un filme de ciencia ficción: está sucediendo ya a los 40 millones de personas, sobre todo niños, que cada año mueren de hambre y enfermedades evitables…”.

Fidel continúa alertando sobre la necesidad de seguir fortaleciendo la solidaridad y la unidad entre los pueblos del planeta, la aceleración de la lucha por sus legítimos derechos; contra la pretensión de los Estados Unidos de mantener la hegemonía política y militar; sobre la crisis mundial, que ya no es sólo financiera, sino también política, espiritual y ecológica, que ya no abarca solamente a los  países del Tercer Mundo, sino que también golpea a importantes sectores humanos dentro de los propios países industrializados. Ha dicho, que en este momento histórico, el principal papel de la Revolución cubana –y el suyo propio- es el de trabajar para crear conciencia del deber social y lograr que los hombres y mujeres de todas las latitudes comprendan los problemas a que se enfrenta el mundo; llevar este mensaje a políticos, pensadores y líderes espirituales; y movilizar en definitiva a la opinión pública.

Hay que reconocer que desde siempre el Comandante ha cumplido con esa tarea. Hemos oído y leído en diferentes oportunidades históricas, las advertencias de Fidel sobre diferentes temas. Por ejemplo, los problemas que acabaron con la esperanza revolucionaria en la Unión Soviética. Dijo en su momento, que aunque aquel Estado constituyó una fuerza estratégica para la revolución mundial, la regresión interna de sus valores, su anquilosamiento espiritual, entre otros errores, lo dejaron sin respuestas para su propio proceso y para los problemas presentes y futuros de la humanidad. Que Cuba, por el contrario, aunque no exenta de fenómenos negativos internos, es una Revolución que ha mantenido vivos el vínculo con las masas y el respaldo de ellas, la comunicación entre la dirección y el pueblo, la honestidad administrativa, el rechazo a los privilegios de casta y la voluntad de hacer efectiva una política de principios y valores revolucionarios.

Durante mi estadía en la hermana República, como embajador de Venezuela en la Isla Caribeña, constaté lo ya sabido. Que el pueblo cubano, como producto de la revolución; y con el liderazgo indiscutible de Fidel,  posee, como dice el prólogo del libro La Revolución Cubana: “…una cultura eminentemente avanzada, patriótica y socialista, que es a la vez escudo para defender a la isla del constante asedio informativo y psicológico de sus enemigos, y espada para tomar la ofensiva y abrir camino en el decisivo terreno de la lucha de ideas. Esta  cultura,… tiene mejores posibilidades que otras de comunicarse con las fuerzas políticas y los hombres y mujeres de pensamiento en todo el planeta, de contribuir a profundizar en los problemas actuales de nuestro mundo y avizorar las soluciones que exige el futuro que se nos viene encima…”.

Las reflexiones de Fidel y su profunda capacidad de análisis, se conocen desde aquel discurso de autodefensa, de Octubre de 1953, después del asalto al cuartel Moncada: “…Señores magistrados: ¡Por qué tanto interés en que me calle? ¿Por qué, inclusive, se suspende todo género de razonamientos para no presentar ningún blanco contra el cual pueda yo dirigir el ataque de mis argumentos? ¿Es que se carece por completo de base jurídica, moral y política para hacer un planteamiento serio de la cuestión? ¿Es que se teme tanto a la verdad? ¿Es que se quiere que yo hable también dos minutos y no toque aquí los puntos que tienen a ciertas gentes sin dormir desde el 26 de julio?… Pero no aceptaré de ningún modo esa mordaza, porque en este juicio se está debatiendo algo más que la simple libertad de un individuo: se discute sobre cuestiones fundamentales de principios, se juzga sobre el derecho de los hombres a ser libres, se debate sobre las  bases mismas de nuestra existencia como nación civilizada y democrática. Cuando concluya, no quiero tener que reprocharme a mí mismo haber dejado principio por defender, verdad sin decir, ni crimen sin denuncia… Queda todavía a la Audiencia un problema más grave: ahí están las causas iniciadas por los setenta   asesinatos, es decir, la mayor masacre que hemos conocido; los culpables siguen libres con un arma en la mano que es amenaza perenne para la vida de los ciudadanos; si no cae sobre ellos todo el peso de la ley, por los magistrados, me apiado de vuestras honras y compadezco la mancha sin precedentes que caerá sobre el Poder Judicial. En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura, como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no le temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, la historia me absolverá”.

Hasta los más recientes planteamientos, en este caso sobre la Revolución en nuestro País: “La Revolución Bolivariana tiene hoy el Poder Ejecutivo, amplia mayoría en el Parlamento y un partido capaz de movilizar a millones de luchadores por el socialismo.

Estados Unidos no cuenta en Venezuela más que con fragmentos de Partidos, hilvanados por el miedo a la Revolución, y groseras apetencias materiales. No podrán acudir al golpe de Estado en Venezuela como hicieron con Allende en Chile y otros países de Nuestra América. Las Fuerzas Armadas de ese hermano país, educadas en el espíritu y el ejemplo del Libertador, que en su seno incubó los jefes que iniciaron el proceso, son promotoras y parte de la Revolución. Tal conjunto de fuerzas es invencible. No lo vería con tanta claridad sin la experiencia vivida durante más de medio siglo”.

Seguimos atentos, Comandante Fidel, a tus enseñanzas, a tu ejemplo. Nuestras revoluciones, con sus particularidades, como hermanas, continuarán por el rumbo de la Libertad y la Soberanía. Nuestras fuerzas son y serán invencibles, por voluntad de nuestros pueblos. ¡Hasta la victoria siempre!!.

¡¡Patria Socialista o Muerte!!

¡¡Venceremos!!

Barinas, 25 de Octubre de 2010

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