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Lázaro Fariñas | Opiniones

Stephen Kimber y los Cinco

Embajada Cuba Venezuela Cinta amarilla por los Cinco 2

Stephen Kimber es un profesor de Periodismo de la Universidad King’s College de Halifax, en Canadá, y fue invitado a participar en un programa de radio que se transmite por WLRN FM, la cual es la filial de la Radio Pública Nacional de Estados Unidos en el sur de la Florida .

El programa en cuestión se llama Topical Currents y es dirigido por el periodista Joseph Cooper. La comparecencia del profesor debía haberse llevado a cabo el pasado martes 17, pero en el último momento Kimber recibió una llamada de la estación radial en la que le informaban que su comparecencia había sido cancelada debido a que el tema que se iba a tratar era de un carácter incendiario y que, por lo tanto, ellos no querían correr el riesgo que ello acarreaba.

Cualquiera se podía preguntar qué tema era tan incendiario que pudiera provocar la cancelación de un programa radial. ¿De qué se iba a hablar en ese programa que fuera tan provocador y tan peligroso? ¿No existe la primera enmienda en la Constitución de Estados Unidos que permite expresarse libremente? Parece que el director del programa antes mencionado no tiene ese criterio, y llegó a la conclusión de que algunos temas no se pueden tratar libremente. El tema referido era, ni más ni menos, el del caso de los cinco antiterroristas cubanos enjuiciados y condenados en la ciudad de Miami a principios de la década pasada.

El profesor Kimber ha publicado un interesante libro sobre el juicio de los Cinco, en el que explica las razones por las cuales nunca se debió haber llevado a cabo en esta urbe floridana. El libro se titula What Lies Across the Water: The Real Story of the Cuban Five y ha logrado, hasta el momento, tener un pequeño impacto dentro de la opinión pública de este país, algo que, hasta ahora, había sido casi imposible que sucediera. Parece que por fin se abre una pequeñita puerta para que, poco a poco, los ciudadanos de este país conozcan la injusticia que se llevó a cabo en Miami contra cinco jóvenes cubanos cuyo único delito fue tratar de evitar que se llevaran a cabo actos terroristas contra Cuba.

El escándalo por la cancelación de la invitación al profesor canadiense al programa radial fue lo suficientemente grande y llevó a la dirección de la emisora a tener que pedir disculpas públicas a su radioaudiencia y a hacerle otra invitación al profesor para un nuevo programa. Ese nuevo programa se terminó el pasado viernes 20 a la una de la tarde. Mientras escribía este comentario, estaba oyendo a través de la computadora el debate en el cual, aparte del profesor, ha participado uno de los fiscales que actuó en el juicio contra los Cinco.

No voy a entrar a comentar sobre lo que oí, solo decir que el profesor hizo una magnífica presentación y que el fiscal, aparte de hacer afirmaciones falsas sobre el juicio, en varias ocasiones cayó en garrafales contradicciones y mentiras, como la de afirmar que los cubanos fueron arrestados por la participación de Gerardo Hernández en el derribo de las avionetas, cosa que es una soberana falsedad.

Lo bueno es que el programa se llevó a cabo a pesar de las protestas de los iracundos de la extrema derecha anticubana de esta ciudad y que un número significativo de ciudadanos de habla inglesa hayan oído, quizá por primera vez, algo sobre el caso de los Cinco. Algo es algo, y mucho más que nada.

Además, el profesor ha estado hablando sobre su libro en otras ciudades de Estados Unidos, lo cual es aun más importante a que lo haga aquí, en el mismo Miami. Se sabe que el caso de estos jóvenes cubanos ha sido totalmente silenciado por los grandes medios de este país y se sabe que hay que buscar la forma de que se pueda llevar el caso a esos medios, que son los que realmente crean opinión pública y quizá, así, lograr la suficiente presión para que el Presidente de este país decida reparar la injusticia cometida y libere de una vez a los cuatro que aún permanecen encerrados en las cárceles.

En manos de Barack Obama está la decisión de dejar libres a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González. Solo el Presidente tiene en sus manos las llaves de las rejas.

Hay que darle las gracias al profesor canadiense por unirse a las voces que reclaman justicia. Yo, por lo menos, se las doy por la labor tan positiva que ha hecho al escribir el libro, y además por salir a defenderlo públicamente como lo hizo en Miami. Gracias, profesor Stephen Kimber.

*Periodista cubano radicado en Miami

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