Embajada de la República de Cuba en la República Bolivariana de Venezuela

Abelardo Moreno | Opiniones

Venezuela requiere nuestra solidaridad

Intervención del Excmo. Sr. Abelardo Moreno, viceministro de relaciones exteriores de la República de Cuba, en la XVII conferencia ministerial del MNOAL

noal

Excelentísimo Sr. Ramtane Lamamra, Ministro de Relaciones Exteriores de la República Argelina Democrática y Popular,

Estimados Ministros y Jefes de delegaciones, Delegados e Invitados:

Es un gran honor participar en esta reunión ministerial en Argelia, país que acogió la cuarta Cumbre de los No Alineados en 1973. Quisiera agradecer a las autoridades y al pueblo de la República Argelina Democrática y Popular por la cálida acogida y generosa hospitalidad que nos han brindado desde nuestro arribo.

Llegamos a esta reunión con un Movimiento integrado por 120 países, que continúa siendo el principal foro de concertación de los países del Sur y que se ha ganado un espacio legítimo en el debate y la negociación de muchos de los problemas globales más acuciantes.

La labor de la República Islámica de Irán al frente del MNOAL merece reconocimiento y felicitación.

En el complejo escenario internacional actual, el Movimiento ha mantenido su activismo en las principales sedes multilaterales y en los procesos internacionales en curso. Sin embargo, los resultados obtenidos aún son insuficientes y en ocasiones se ven sobrepasados por los enormes desafíos que nos imponen las relaciones internacionales actuales, en las que se evidencia la pervivencia y agravamiento de numerosos fenómenos que los países no alineados hemos rechazado históricamente y a cuya solución hemos dedicado nuestros principales esfuerzos durante nuestros más de 50 años de existencia.

Se nos sigue negando el derecho a la autodeterminación, a la paz y al desarrollo, al trato justo e igualitario y a la independencia plena. Las políticas de fuerza, el hegemonismo, la manipulación política y mediática y los dobles raseros siguen imperando y se agravan.

Si vamos a ser consecuentes con la historia y las políticas de nuestro Movimiento, no tenemos otra opción que retrotraernos a lo sucedido, hace ya 41 años, en esta misma ciudad, en el contexto de la Cuarta Cumbre del Movimiento. Un repaso a los documentos acordados en dicha cita, nos demuestra que, salvando las distancias entre dos épocas históricas distintas, los propósitos que en aquel momento nos animaban siguen teniendo plena vigencia, al tiempo que muchos de los problemas que se identificaron siguen estando presentes.

Entonces, subrayábamos “la voluntad de los países no alineados de observar estrictamente los principios de igualdad soberana y la integridad territorial de todos los Estados, de evitar el recurso a la amenaza o al uso de la fuerza y de solucionar sus diferencias por medios pacíficos, en conformidad con los objetivos y los principios de la Carta de las Naciones Unidas”, y hacíamos “un llamamiento a todos los Estados para que actúen de igual forma”.

Hoy, 41 años después, los grandes países industrializados, con Estados Unidos a la cabeza, siguen vulnerando la seguridad de numerosos países no alineados. Con los nuevos conceptos de “cambio de régimen”, de “injerencia humanitaria”, de intervención preventiva” y de “responsabilidad de proteger” se agrede, directa o indirectamente, a países integrantes de nuestro Movimiento.

Pero más peligrosa aún es la nueva doctrina implantada por el gobierno de los Estados Unidos sobre la guerra no convencional.

Como dijera el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, Raúl Castro Ruz, el pasado 22 de febrero, (y cito): “…dondequiera que haya un gobierno que no convenga a los intereses de los círculos de poder en Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos se convierte en blanco de las campañas subversivas. Ahora usan nuevos métodos de desgaste, más sutiles y enmascarados, sin renunciar a la violencia, para quebrar la paz y el orden interno e impedir a los gobiernos concentrarse en la lucha por el desarrollo económico y social, si no logran derribarlos”.

“No pocas analogías pueden encontrarse en los manuales de guerra no convencional, aplicados en varios países de nuestra región latinoamericana y caribeña, como hoy sucede en Venezuela y con matices similares se ha evidenciado en otros continentes, con anterioridad en Libia y actualmente en Siria y Ucrania. Quien tenga dudas al respecto lo invito a hojear la Circular de entrenamiento 1801 de las Fuerzas de Operaciones Especiales norteamericanas, publicada en noviembre de 2010, bajo el título ‘La Guerra no Convencional’…”

Lo que hoy sucede en Venezuela, cuando se conspira para el derrocamiento de un gobierno legítimamente elegido por su pueblo, se organizan acciones externas e internas para vulnerar la seguridad ciudadana, se promueven golpes de estado y se amenaza con sanciones a un pueblo simplemente por ejercer la autodeterminación y por no plegarse a los designios que se le tratan de imponer desde Washington, es una prueba fehaciente del anterior aserto. Venezuela requiere nuestra solidaridad. Requiere que hagamos efectivo el compromiso de nuestros líderes hace ya 41 años, cuando insistieron en la importancia de “fortalecer la seguridad y la defensa de los países no alineados contra los peligros externos” y expresaron su determinación de “reforzar su solidaridad y ayuda mutua en caso de amenaza contra su independencia o integridad territorial”.

Y qué decir de la OTAN, y de su nuevo concepto estratégico, en el que cualquiera puede estar en la denominada “periferia” de la Alianza y, por tanto, estar expuesto a sus acciones bélicas. Siguen sin respuesta las preguntas que el Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, formulara sobre el alcance de dicho concepto en 1999 en la Primera Cumbre entre la América Latina y el Caribe y la Unión Europea.

Ante la continuada existencia de la OTAN, habiendo desaparecido las causas que le dieron origen, y ante sus acciones contra Estados independientes y los intentos de cercar a otros, vale la pena recordar que nuestros Jefes de Estado y de Gobierno, reunidos aquí, en Argel, hace 41 años expresaron su “rechazo a las alianzas militares”, lo que constituye “uno de los fundamentos de la política de independencia nacional y no alineación”.

En la Cuarta Cumbre de Argel, apoyábamos “a los países que luchan por la liquidación de las bases extranjeras implantadas en su territorio en virtud de tratados injustos y mantenidos contra la voluntad de sus pueblos.”

Hoy, 41 años después, en contra de la voluntad del pueblo cubano, permanece la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo, territorio usurpado a la República de Cuba en virtud de acuerdos neocoloniales, hoy convertida en infame prisión.

Nos congratulamos de que la inmensa mayoría de los casos coloniales identificados en la Cuarta Cumbre hayan desaparecido y dichas naciones disfruten de su bien ganada autodeterminación e independencia.

Pero hay que recordar que, hace 41 años, en Argel, su subrayaba “la necesidad de poner fin a la dominación colonial donde todavía existe en América Latina” y se reiteraba el apoyo a la “lucha del pueblo puertorriqueño por su independencia nacional y las resoluciones adoptadas por el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas respecto a dicho territorio”.

Hoy, 41 años después, el pueblo de Puerto Rico sigue sometido a la dominación colonial y se sigue vulnerando el llamado del Comité de los 24 a garantizar la independencia y la soberanía de dicho territorio.

Por tanto, hacemos un nuevo llamado en pro de la independencia de Puerto Rico y, al mismo tiempo, apoyamos firmemente el legítimo reclamo de la República Argentina de recuperar la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

En aquel entonces, los Jefes de Estado y de Gobierno se referían al desarme nuclear en términos que podríamos repetir en este encuentro. Decían, hace 41 años, que “La Conferencia se declara a favor del desarme general y completo y, en particular, de la prohibición del uso de armas nucleares, de la fabricación de armas nucleares y de los vectores, de la destrucción de todas las existencias de estas armas, de la cesasión de todos los ensayos nucleares en todos los medios y en todas las regiones del mundo”.

Hoy, 41 años después, el desarme nuclear sigue siendo una asignatura pendiente para los integrantes de nuestro Movimiento y tiene que seguir siendo un objetivo prioritario para los países no alineados. La lucha por un mundo libre de armas nucleares, es la única garantía absoluta de que éstas no sean utilizadas. Exhortamos a todos a adoptar las medidas necesarias para celebrar y promover el 26 de septiembre el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares, como fuera aprobado por la Asamblea General.

En esta misma ciudad, hace 41 años, nuestros líderes estimaron que la “creación de zonas de paz y cooperación en las distintas regiones del mundo, basándose en los principios de la Carta de las Naciones Unidas, puede eliminar las tensiones, eliminar la presencia militar extranjera y promover la cooperación pacífica entre todos los países interesados”.

Cuba se felicita de que en la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), efectuada en La Habana los días 28 y 29 de enero del presente año, los países de nuestra región la hayamos proclamado como Zona de Paz. Es un ejemplo de cooperación y de convivencia, de unidad en la diversidad, que refleja los nuevos aires que se viven en la América Latina y el Caribe.

También hace 41 años, nuestros líderes apuntaban que “la seguridad internacional sólo será completa cuando tenga una dimensión económica que garantice a todos los países el derecho a establecer sus programas de desarrollo fuera de agresiones económicas y demás formas de presión”.

Hoy, mientras el resto del mundo fortalece sus lazos de colaboración con nuestro país y rechaza de forma abrumadora el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos de América contra Cuba, éste se recrudece. En los últimos años, se ha agudizado su dimensión extraterritorial, en particular la persecución a las transacciones financieras internacionales de mi país.

El bloqueo es una política unilateral y genocida, que provoca un inmenso daño humano y económico. Su único objetivo es destruir el modelo de sociedad que los cubanos hemos escogido libremente. Cuba agradece la solidaridad que siempre ha recibido de los países miembros del Movimiento en su lucha contra este flagelo.

Pero el bloqueo no se ciñe a la imposición de medidas coercitivas unilaterales en la esfera económica y financiera. Tiene dimensiones políticas que son igualmente nocivas. La arbitraria e injustificable inclusión de Cuba en la lista anual del Departamento de Estado de los Estados Unidos sobre los supuestos “Estados patrocinadores del terrorismo internacional”, no sólo constituye un inaceptable medio de presión adicional, sino refleja la manipulación de un tema tan sensible como el terrorismo internacional para convertirlo en instrumento de la política contra Cuba. Reclamamos que se excluya definitivamente a nuestro país de esta lista espuria, unilateral e ilegítima, violatoria de los principios del Derecho Internacional, que constituye una afrenta al pueblo cubano y desacredita al propio gobierno de Estados Unidos.

Cuba reitera su apoyo al pueblo palestino en su justa lucha por la autodeterminación y el establecimiento de un Estado palestino independiente, con Jerusalén Oriental como capital, así como su solicitud de admisión como miembro pleno de las Naciones Unidas. Nuestro país se congratula por la declaración del año 2014 como “Año Internacional de Solidaridad con el pueblo palestino” y por la decisión de Palestina de adherirse a quince instrumentos internacionales.

Cuba continuará apoyando una solución justa y definitiva a la cuestión del Sahara Occidental de tal forma que se garantice la autodeterminación del pueblo saharaui.

Cuba reitera que la solución po¬lítica a través del diálogo y las negociaciones mediante un proceso pacífico dirigido por el pueblo sirio y sin injerencia ni intervención extranjera de ningún tipo es la única alternativa para el conflicto en ese país. Asimismo, reitera su llamado a preservar la soberanía, independencia e integridad territorial de Siria y el derecho a la autodeterminación de su pueblo.

Sr. Presidente:

La lucha contra el hambre, la pobreza y la exclusión social es un objetivo aún distante. Nuestro Movimiento no puede renunciar a abogar por que se reconozca el derecho al desarrollo, como uno de los derechos humanos fundamentales. Su realización efectiva es imprescindible para lograr una paz duradera y para que se cumplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Al propio tiempo, los países no alineados no podemos permitir que se despoje al noble ideal de la promoción y protección de los derechos humanos de su esencia real, y que se intente convertirlo en un instrumento de selectividad y doble rasero. Nos oponemos a las resoluciones y mandatos selectivos y politizados contra países del Sur y abogamos por preservar el enfoque de cooperación, respeto y diálogo, para la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos.

En momentos en que aumenta la preocupación mundial ante el uso ilegítimo del ciberespacio y frente a las denuncias del empleo encubierto e ilegal, por parte de individuos, organizaciones y/o Estados, de los sistemas informáticos de otras naciones para agredir a terceros países, nuestro Movimiento debe pronunciarse de manera inequívoca.

Los países no alineados no podemos dejar de condenar ese estado de cosas y reiterar nuestro llamado al establecimiento de un nuevo orden mundial de la información y las comunicaciones de forma tal que se rechace el uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones para promover operaciones encubiertas que violan el Derecho Internacional.

El caso de “ZunZuneo”, un complejo plan del gobierno de los Estados Unidos, al que se dedicaron sumas millonarias, para promover la subversión en mi país a través de un servicio de mensajería en las Redes Sociales, ratifica que EE.UU. no ha renunciado a sus planes de desestabilizar la sociedad cubana. Cuba reitera su más enérgico rechazo a ese y otros planes de igual carácter contra Cuba y contra cualquier otro país no alineado.

Sr. Presidente:

Puedo asegurarle la cooperación y la solidaridad de Cuba en el desarrollo de esta reunión ministerial. Para mi país, los objetivos del Movimiento de Países No Alineados, a la luz de los principios de Bandung y por los Propósitos y Principios acordados en La Habana para hacer frente a los fenómenos que imperan en la coyuntura internacional actual, siguen teniendo toda validez y por ellos nos guiamos.

Muchas gracias.

 

Hacer un comentario.

Nombre

Correo

Los comentarios expresados en esta página sólo representan la opinión de las personas que los emiten.

Este sitio no se hace responsable por los mismos y se reserva el derecho de publicación. Aquellos comentarios que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto y/o que atenten contra la dignidad de una persona o grupo social, este sitio se reservará el derecho de su publicación. Recuerde ser breve y conciso en sus planteamientos.

Comentario